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solita sin marido

Publicado por fercho212 en Enero 20, 2009

El relato que les contaré, me ocurrió cuando fui a despedir a mi esposo al aeropuerto, y lo que sucedió luego de que su avión partió.

Debido al trabajo que realizaba mi marido, yo ya estaba acostumbrada a sus continuos y sorpresivos viajes. De un momento a otro su jefe le indicaba que debía abandonar la ciudad, y esta situación me daba cierta libertad para poder salir a algún lado cuando él se ausentaba de la ciudad.

Fue así que una tarde que me encontraba en la oficina, recibí la llamada de mi marido, pidiéndome que llegara rápido del trabajo para llevarlo al aeropuerto. Llegué lo más rápido que pude, y no me dio tiempo ni para cambiarme de ropa. Además de eso yo tuve que ir conduciendo el coche, porque mi marido se ponía muy nervioso cuando debía viajar.

Al llegar se registró en el counter, y me dijo que fuésemos al restaurante del aeropuerto a tomar un café. Estando ahí se puso a revisar unos documentos y casi ni me hablaba, por lo que yo comencé a mirar a la gente que había alrededor. Pude ver que en una mesa que se encontraba al frente de nosotros, había un par de hombres jóvenes. Ellos me miraban con descaro, aprovechando que mi marido les estaba dando la espalda.

Yo estaba vestida como siempre voy a la oficina, y en ese momento tenía puesto un conjunto, de chaleco y falda color crema, además de una blusa blanca. La falda era corta como las que siempre uso, y tenía puestas unas pantyhose cubriendo mis piernas, las cuales eran el centro de atención de los que tenía al frente. De pronto mi marido me dio el teléfono del hotel donde se hospedaría, y me dio también algunas recomendaciones.

Mientras escuchaba a mi marido, de vez en cuando volteaba hacía donde estaban ellos, y vi que uno movía la boca como tratando de decirme algo. Me estaba poniendo un poco nerviosa, ya que si mi esposo se daba cuenta que me estaban coqueteando, empezaría nuevamente con la cantaleta de que uso faldas muy cortas, y que me gusta provocar a los hombres con eso.

De pronto por el altavoz anunciaron la salida del avión, y nos paramos para ir hacia la puerta de embarque. Pude notar que los chicos que habían estado mirándome, se pararon también. Supuse que viajarían en el mismo avión, y en verdad era una pena que se fueran, ya que ambos eran muy guapos y grandes como a mí me gustaban.

Mi marido me dio un beso de despedida en la mejilla, ya que no era muy cariñoso. Cuando estuvo dentro me hizo adiós con la mano, y mientras yo le respondía voltee la cabeza a un costado, y vi que los dos chicos también movían sus manos como despidiendo a alguien. Me di cuenta que le decían adiós a mi marido, y no pude aguantar y comencé a sonreír de su ocurrencia.

Cuando me disponía a irme de ahí, uno de ellos se acercó y me dijo que me había estado observando en el restaurante, y que le permitiera decirme que era una chica muy linda. Le agradecí el cumplido, y ambos me solicitaron que aceptara tomar una copa con ellos. Como no tenía nada que hacer después, acepté acompañarlos y volvimos al restaurante donde habíamos estado.

Ya ahí conversábamos y pude notar que su conversación era muy amena, y en un momento uno de ellos propuso hacer un brindis por mi dentista. Cuando le pregunté que porque por mi dentista, él me respondió que yo tenía los dientes más perfectos que nunca había visto.

Por lo visto estos dos eran unos expertos en hacer sentir bien a una chica, y los invité a mi casa para seguir la conversación. Ellos aceptaron de buen grado, y nos fuimos los tres en mi coche. Cuando nos dirigíamos a mi casa, sentía sobre mis piernas las miradas del que tenía al costado, y yo tenía las piernas un poco separadas para utilizar los pedales. El que estaba en el asiento de atrás, se acercaba hacía delante, seguramente para poder ver mis senos a través del escote de la blusa.

Llegamos al edificio donde vivo, y subimos las escaleras hasta el tercer piso. En todo momento yo iba delante de ellos, y seguramente podían apreciar mis piernas mientras subía. Mi falda no era tan corta como para que pudiesen ver por debajo de ellas, pero seguramente habrían apreciado buena parte de mis muslos desde su posición.

Cuando llegamos a mi puerta saqué las llaves de mi cartera, y al parecer el sonido de estas, hizo que la chismosa de mi vecina saliera para ver quien había llegado. La saludé y mis amigos también, y la malcriada no se digno en responder, y se metió a su departamento nuevamente. Esperaba que no le fuera con el cuento a mi marido, de que estaba metiendo hombres a mi casa en su ausencia.

Al entrar los invité a sentar en la sala, y serví unos tragos para los tres. Me sentía bien ya que estaba acompañada, y mucho más ya que era compañía masculina. Puse música y después de un rato parecíamos grandes amigos, y ellos en todo momento me piropeaban y me hacían sentir muy bien. El que estaba sentado a mi costado, en un momento me acarició la oreja y yo le dije que no hiciera eso porque me daba cosquillas.

El que estaba al frente mío, me miraba como si me desnudara con los ojos, y no era que yo quisiera que algo sucediera, pero con la dieta rigurosa de sexo a la que me tiene acostumbrada mi marido, no es fácil disimular lo que una siente cuando un hombre te pasa la mano.

Nuevamente el que tenía al costado, puso su mano en mi pierna izquierda y apretó mi muslo, de tal forma que me puse caliente de solo pensar que tenía a esos dos chicos para mí. Algo desinhibida por el licor, les pedí que me dijeran sinceramente que cosa deseaban hacer. El que estaba al frente mirándome a los ojos me dijo, Yo lo que más quiero en este momento es lamerte el ojete ricura. Sus palabras hicieron que los colores se me subieran al rostro, por la franqueza de su pedido.

De pronto el que estaba a mi lado, me abrazó dándome un beso en la boca, y debido al apretujón que me dio yo separé un poco mis piernas, para que el que estaba al frente, pudiera ver por en medio de mi falda. Poco a poco desabotonó mi chaleco y mi blusa, quedando a la vista mi sujetador. Sus manos amasaban mis pechos, y el otro se acercó a mí para acariciar mis piernas y poner su cabeza entre ellas. Me besaba encima de las pantimedias, y podía sentir su boca que trataba de comerse mi coño con todo y braguitas.

Mientras uno me acariciaba y me besaba, el otro aprovechaba para desnudarse.
Poco a poco nos fuimos quedando sin ropa, y pude ver sus vergas gruesas ansiosas de penetrarme. Estando echada en el sillón uno de ellos me empezó a lamer la concha, mientras yo me metía la verga del otro a la boca. Sentía mis fluidos vaginales salir, mientras el que estaba entre mis piernas, chupaba y jalaba los labios de mi vulva.

El placer que en ese momento sentía, solo podría ser superado en el momento en que me penetraran, así que al que me chupaba lo jalé del cabello, para que subiera y me clavara con su tranca de una vez. Él entendió mis deseos, y puso la cabeza de su verga en la entrada de mi concha, y me la empujó de un solo envío. Mientras me bombeaba yo seguía lamiéndole la verga al otro, logrando con esto sentir un orgasmo que me provocó risa y llanto a la vez.

Daba gracias por el tipo de trabajo que tenía mi marido, ya que así yo podía gozar de cuanto macho supiera como lograr que le abriese las piernas.  Les dije que fuésemos a mi cama para estar más cómodos, y los tres nos dirigimos a mi habitación. Yo caminaba de espaldas y con cada una de mis manos les agarraba sus vergas, dirigiéndolos hacia el interior de mi cuarto. Estando ahí hice que uno de ellos se echara boca arriba, y yo me senté sobre su verga mirándolo de frente.

El otro se situó detrás de mí de rodillas, y puso su verga entre mis nalgas. En ese momento empecé a cabalgar sobre la verga que tenía dentro, y mis tetas empezaron a bambolearse para arriba y para abajo. El que estaba detrás mío, me abrazó agarrando mis tetas y las apretó fuertemente.
Le dije en ese momento que me penetrara por el culo, y puso la punta de su verga en mi ano, empujándola y haciéndome doler. El dolor que sentí no me importó, y seguí aguantando hasta que la tuve dentro. Me incliné un poco hacia delante, y así empezamos a movernos rítmicamente.

Nuestros cuerpos sudaban, y yo gozaba con la culeada que me estaban dando en ese momento. Al momento de elevarme, sentía como corrían las vergas casi al punto de salirse, y nuevamente me sentaba haciendo que entren hasta el fondo de mi concha y mi recto.

De pronto sentí que tendría otro orgasmo, y al parecer ellos también estaban por eyacular, así que empezamos a movernos rápidamente hasta que nos corrimos los tres en medio de jadeos de placer. Nos quedamos así un momento, y cuando me moví para recostarme, sentí que me chorreaba la leche que me habían dado. Vi que en la punta de sus penes había rastros de leche también, así que decidí limpiarlas chupándoselas.

Se quedaron toda la noche, y seguimos gozando hasta que se nos acabaron las fuerzas. Se fueron a las 6 de la mañana para que mi vecina no se diera cuenta que habían estado conmigo. Ya en mi cama me quedé pensando que si mi marido me diera el placer que yo tanto deseaba, no tendría la necesidad de ser tan puta con los hombres, ni de hacerlo cornudo.

Mientras cavilaba en mis pensamientos, llamó mi marido para ver si había alguna novedad, y le dije no y que solo esperaba que volviera pronto para que descansara, y viera su televisión. Me dijo que era una reina y colgó. Él regresaría luego de dos días, y mientras me dormía pensaba en lo que haría esos días en que estaría solita.

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el medico ruso

Publicado por fercho212 en Enero 20, 2009

Ha sido costumbre de mi esposo el estar presente en mis exámenes en el momento en que el médico los realiza. Ha presenciado exámenes donde he estado totalmente desnuda y pobremente cubierta con una bata de papel en manos de un doctor haciéndome un tacto vaginal, o insertándome una inmensa manguera por mi culito. Aún así lo que me acaba de pasar no logró entenderlo. Les cuento… Sentía una molestia en la cadera que parecía originarse en la columna y decidí visitar a un neurólogo. Mi esposo se encargó de conseguirme la cita con uno de origen ruso. Al llegar a su consulta y luego de esperar por mucho rato nos hace pasar y le explico el problema. El doctor era un hombre mayor, aún entrado en canas lucía muy bien y lo que me llamó la atención fueron sus enormes manos. Después de una conversación donde mi esposo participó activamente el doctor me manda a la salita de examen y a quitarme la ropa y quedarme en pantaleta y sostén, y colocarme una de esas batas de papel que apenas cubren y son prácticamente transparentes. Me acuesto en la camilla pensando que tenía puesto una tanga blanca de tela muy delgada en conjunto con un sostén muy sexy que me lucían muy bien. Nunca pensé que el médico me iba a examinar físicamente. Entra el doctor seguido por mi esposo quién se coloca en el otro lado de la camilla y observa muy callado las manipulaciones del médico. Comienza con el tradicional chequeo del corazón y me pide con mucha delicadeza que me quite el sostén. Mi esposo me ayuda y mis senos quedan descubiertos frente al médico. En estos momentos estoy de espalda a mi esposo, pero de frente a él. Siento sus enormes manos apoyarse en mi seno izquierdo mientras su otra mano se posa en mi espalda. Hasta ahora todo es normal, pero los duendes traviesos comienzan a brincar en mi mente. Me sonrojo en pensar que me encuentro casi desnuda frente a este inmenso hombre quien libremente me toca los senos con la excusa de querer oír mi respiración y mis latidos del corazón. Casi presiento que conoce el estado de excitación que está promoviendo por lo rápido que mi corazón comienza a latir. Manteniendo la posición mete sus manos entre mis muslos y los separa dejando expuesta a sus ojos esa zona donde el hilo dental se desaparece entre las nalgas. Me golpea con un martillito para revisar mis reflejos y a cada brinco de mis piernas solo sirve para exponer mi cuquita apenas cubierta por la delgada tela de la pantaletita ante sus ojos. Mientras palpa y acaricia con descaro la cara interna de mis muslos le explica a mi esposo su teoría sobre la debilidad de los músculos y como puede eso promover mis dolencias. Era una manera de justificar sus manos muy cercas de mi conchita y sus caricias que rozaban alegremente el borde de mi hilo dental. Continúa con el jaleo del martillito y me agarra los brazos manteniendo mis piernas separadas por posición de su cuerpo. Lo sentía muy cerca de mí, pero con la excusa de querer ver algo en mi espalda prácticamente se mete entre mis muslos y doblándome hacia delante le expongo la entrada del hilo dental en mis nalgas. Sus enormes manos bajan y comienzan a presionar algunos puntos en la cintura e inclusive le dice a mi esposo que lo ayude apretando algunas zonas y le describa lo que siente. Joder… las manos monstruosas del doctor, las manos de mi marido y estar doblada forzando la tela del hilo dental dentro de mis labios vaginales comenzaron a estimular mis sentimientos. Se me ocurría que la situación era sensual y sentía como mis jugos comenzaron a fluir. Me preocupaba porque siempre he lubricado en abundancia y lo menos que quería era mojar la tanguita. El doctor seguía dándole explicaciones a mi esposo mientras continuaba masajeándome la espalda y el comienzo de mis nalgas. Me manda a acostar boca arriba para revisar mis reflejos y la posibilidad de una lesión en la columna. Lo que parecía un examen tonto se convirtió en una verdadera deliciosa tortura. Nuevamente me separa las piernas y se coloca al final de la camilla para observar como las movía. Me ordena separar primero la pierna izquierda y hacer círculos. Cada movimiento solo servía para exponerme más a sus ojos. Podía sentir como la tela del hilo continuaba metiéndose entre mis labios depilados dejándolos expuestos al placer de la mirada del doctor. Mi clítoris se marcaba abultado en la tela del tanguita. De repente siento su mano acariciándome internamente el muslo y explicándole a mi esposo lo que siente. Mi reacción de rechazo no le pudo ganar al placer de la caricia prohibida y pienso que son solo exageraciones mías aunque el estímulo lo siento en el roce de la tela en mi vagina. El doctor continúa con su manoseo y le dice a mi esposo que coloque una mano exactamente encima de la línea donde el hilo dental es tragado con saciedad por mis nalgas. Ahora me pide que mueva las dos piernas como un abanico y me abra cada vez más. Él continúa haciendo preguntas sobre que siento y mete su mano entre la camilla y mi cintura mientras sus dedos buscan un contacto en el borde de la rajita del culo para verificar algo en la columna, pero realmente solo hurgan en la rajita muy cerca de mi huequito del culo. La mano de mi esposo reposa con timidez prácticamente en mi vagina, pero son las del doctor las que me tienen excitada. Detiene el movimiento de mis piernas y me indica que me quede en posición como si fuese a dar un hijo. Le pide a mi esposo que se ubique en la cabecera de la camilla y él se coloca en el otro extremo entre mis piernas. Saca una pequeña aguja y comienza a pinchar delicadamente la piel. Comienza con los pies alternado cada uno de ellos. Sigue subiendo por las piernas y se mete entre mis muslos… Coño… estaba segura que la mancha en mi pantaleta era obvia y por eso el desgraciado mandó a mi marido para la cabecera, para que no se diera cuenta. Charlaba sobre reflejos y daños neurales y muchas otras cosas que yo dejé de oír, pero que el manifestaba para complacencia de mi esposo. La aguja comenzó a subir y con el mismo desenfreno pidió permiso y haló mis pantaletitas con sus enormes dedos para descubrir mis labios exteriores de mi mojada vagina que los pinchó con la aguja que usaba. Me sobresalté, pero la ocurrencia era traviesa y el resultado fue un chorro de fluidos bajando apresuradamente por mi canal vaginal. Colocó de vuelta la pantaletita en su lugar y me la ajustó usando uno de sus enormes dedos como cuña directamente en el clítoris. No soporté y un orgasmo rápido y travieso se me presentó y traté de disimularlo, pero un grito se me escapó el cual expliqué con el cuento de que el corrientazo había regresado. Lamentablemente eso dio pie para que el doctor pensara en un tratamiento. Me ayuda a ponerme boca abajo mientras sus manos descuidadamente continúan agarrándome las nalgas. La bata de papel ya era un desastre y mis nalgas quedan expuestas y nuevamente me critico por haberme puesto el hilo dental el cual debe de estar mostrando mi humedad frente a los ojos del doctor. Mirando directamente a mi esposo le explica que lo que va a hacer es verificar un reflejo antes de hacer el tratamiento y mete su mano por debajo de mi cuerpo y me introduce un dedo entre la pantaleta y mi piel llegando directamente a mi clítoris. El movimiento es preciso y pego un grito de sorpresa. Mientras el doctor comienza a dar toda una explicación, su dedo se mueve rítmicamente y su otra mano reposa suavemente en mis nalgas para reafirmar el movimiento. Todo esto me trae otro orgasmo que me hace gemir de placer. Satisfecho saca sus manos y llama a mi esposo aparte. Al poco rato vuelven los dos y mi marido me susurra al oído con mucho cariño que lo que me van a hacer es un tratamiento y que el doctor ya me había pedido autorización para hacerlo. Confiando en él me puse en sus manos literalmente… Mi esposo me pide que me arrodille y me incline hacia adelante en una posición que a mí se me antojó muy sensual. De nuevo mi tanguita blanca se metió entre los labios y mi culito se relajó, efecto del roce de la tela. Veía a mi esposo como el enfermero que prepara a la paciente para que el doctor proceda a examinarla. Siento como él toma un instrumento largo y con forma de pene y lo engrasa ligeramente y el mismo me lo introduce en mi concha mojada. Wau, creo que mi querido esposo no tiene idea de lo que me está haciendo. Me relajo y me gusta que sea directamente mi marido quien me suministre el tratamiento. Me concentro en el instrumento que me tiene ensartada. No me doy cuenta cuando bajan la intensidad de la luz en la salita de examen. Entra el doctor y enciende un aparato que lo primero que hace es enviar una señal de vibración al aparato que tenía insertado en mi conchita. Con sus enormes manos y aprovechando la oscuridad siento como recorre mi espalda con una sensación más de caricia que de examen médico. Se acerca a mi oído y con voz de amante me dice que me relaje y me deje correr. En España ese término significa otra cosa, pero la suave vibración en mi concha decía a gritos que si. Sentí como sus manos abiertamente acariciaron mis nalgas de una manera lasciva y descarada, y todo frente a los ojos de mi esposo. Luego con la excusa del tratamiento uno de sus inmensos dedos encontró camino entre la tela del tanga y la rajita del culo tomando posesión de mi agujerito, penetrándomelo poco a poco acompañado de las vibraciones del instrumento que tenía en mi conchita. Su dedo en mi culito entraba y salía con mucho cariño, pero definitivamente firme y violador. Me pareció oír la respiración fuerte del doctor cuando me tenía metido el dedo hasta lo último y la otra mano me la acercaba a la boca y por reacción tomé uno de sus inmensos dedos y comencé a chupárselo. Mis orgasmos comenzaron a explotar y mis gemidos aumentaron en intensidad. El doctor explicaba que lo estaban haciendo bien porque esa era una reacción natural de alivio. Mentiras, eran mis orgasmos que brincaban de mi culito a mi clítoris y a mi punto G estimulado por ese aparato que inocentemente mi esposo había metido dentro de mí y era el responsable de metérmelo y sacármelo suavemente. La sesión duró poco, pero fue muy intensa. Poco a poco mis agujeros invadidos quedaron libres y mis sensaciones regresaron al normal. Mi culito me ardía, mi conchita todavía lubricaba a chorros y mi dolor en la espalda continuaba… pero realmente el rato fue muy agradable y excitante…

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compañera de trabajo

Publicado por fercho212 en Enero 7, 2009

Desde hace un corto tiempo me encuentro pasando por un infierno, soy o era hasta donde yo sé una mujer normal, decente, buena esposa, mejor madre, y una excelente profesional en el área de ventas, modestia aparte. Debido a mi trabajo, en ocasiones nunca falta uno que otro tipo, que pensando que como soy una mujer, y que deseaba hacer una jugosa venta, estaba dispuesta a irme a la cama con ellos. Pero conmigo se equivocaron, ya que a más de uno lo hice pasar una vergüenza, y en ocasiones me vi en la necesidad de hasta preferir, perder el cliente antes de llegar, a tan solo siquiera contemplar en la posibilidad de salir o acostarme con alguno de mis clientes.

Pero hace cosa de tres meses, me asignaron a una compañera nueva, que desde el principio que la vi, lo primero que pensé o se me vino a la mente fue, hasta donde había bajado la calidad del departamento de recursos humanos de la empresa, sí estaban contratando a personas como ella, que a simple vista se veía que era una buscona.

En otras palabras, tenía facha de ser una puta fina, pero puta al fin, que la habían contrataron con la idea, más que vender los productos, de seducir o acostarse con los clientes mientras les mostraba los productos que yo representaba, o por lo menos para serles franca, esa fue la impresión que me dio, desde que la vi el primer día que salimos juntas. Nada más de observar como caminaba, meneando sus caderas de un lado a otro, de la forma más provocativa que había visto en mi vida, en gran parte confirmaron mis temores. Además, usaba un ajustado vestido corto, de color rojo puta para completar el cuadro.

Cuando entrábamos a la oficina de un nuevo cliente, ya no me quedó la menor duda al respecto. Mientras que yo bien seria y circunspecta, me limité a resaltar las características técnicas de nuestros productos, y las grandes ventajas económicas de su uso, con respecto a los de la competencia. Bibiana se dedicó descaradamente a sacarle fiesta al cliente. Finalmente el trato se cerró, pero tengo la certeza de que ellos dos se habían puesto de acuerdo en verse luego. Por lo que le llamé la atención, discretamente mientras conducía con rumbo a nuestras oficinas. Bibiana solo se limitó a dirigirme una extraña sonrisa, digo extraña por ser de una mujer.

A los pocos días, me comisionaron para visitar clientes fuera del área metropolitana, con gastos de hotel transportación y alimentos a parte de un mayor porcentaje de comisión. Era casi como irme de vacaciones yo sola, sin pensar en hacer nada malo, sencillamente era que en lugar de llegar a casa a limpiar y atender a mis dos hijos, durante toda esa semana, estaría disfrutando de la comodidad de un buen hotel, cuando terminase de ver los clientes.

Mi madre y mi esposo, se las podían arreglar con las niñas muy bien sin mi presencia, por unos cuantos días. Pero como verán eso era lo que yo pensaba, hasta que me enteré que la tal Bibiana sería mi compañera de viaje. Lo primero que se me vino a la mente fue imaginármela corriendo desnuda por los pasillos del hotel y tras ella todos mis potenciales clientes, tratando de mantener una orgía con ella.

Por lo que la primera noche que pasamos juntas, no me sorprendió el ver que desde que llegamos a nuestra habitación, Bibiana sencillamente prendió el aire acondicionado, y sin la menor vergüenza de su parte, se quitó toda su ropa. Luego se dio una ducha, y  después de secarse se acostó tal como estaba. Aunque reconocí íntimamente  que ella tiene un lindo cuerpo, en esos momentos me pareció una desfachatez de su parte, permanecer del todo desnuda ante mí, pero lo que más me atrajo la atención de cuerpo, era que entre sus piernas no tenía ni un solo vello, a diferencia mía que nunca me he depilado esa área de mi cuerpo, ya que no veía que fuera necesario.

Cuando el botones nos trajo la cena, a nuestra habitación, Bibiana ni tan siquiera hizo el gesto de ocultarse bajo la sábana, por suerte yo recibí todo en la puerta. Cuando ambas nos sentamos en la mesa a cenar, discretamente abordé el tema de su desnudez una vez que las dos terminamos de comer. Pero ella en lugar de defenderse, digamos que me atacó. Sin tapujos me preguntó si yo no estaba orgullosa de mi propio cuerpo, mientras se levantaba de la mesa y caminaba junto a la silla donde yo me encontraba sentada, lo que en parte me puso algo nerviosa y confundida, sus expresiones.

Bibiana continuó diciéndome, que ella se sentía muy cómoda estando así, desnuda. Cuando después de un corto rato le respondí, que si estaba orgullosa de mi cuerpo, ella me comentó que no lo parecía, por la manera en yo vestía. Lo que tomé como un ataque personal, a mi gusto por la ropa, cuando le exigí que se explicase, Bibiana con una sonrisa me respondió, que yo parecía un transformista.

Al escucharla me quedé de una pieza, pensando en la caricaturesca imagen de un hombre vestido malamente de mujer, pero antes de que yo pudiera responderle, dijo. -Mírate no más, desde que llegué a la compañía, nunca te he visto con un vestido puesto. Siempre con esos serios conjuntos, de chaqueta y pantalón unicolor y oscuros, de camisa blanca con todo y corbata. De paso ni te maquillas, y para colmo cargas todo el tiempo tu cabello recogido con ese moño detrás de tu cabeza, de verdad, te digo que pareces un hombrecito.-

Cuando Bibiana tocó el tema de mi cabello, con un rápido movimiento de su mano, retiró la única horquilla que me sujetaba el pelo sobre mi nuca. Al tiempo que Bibiana se comenzaba a reír, como si hubiera realizado una pequeña travesura. Toda mi negra cabellera se soltó, y cayó sobre mis hombros y espalda, dándome una especie de sensación de libertad. Pero de verdad que me encontraba bien nerviosa, no sabía que decirle a ella, por lo que me quedé callada, sin saber cómo actuar ante esa situación.

Bibiana continuó diciéndome. –Ves ahora si comienzas a parecer, una verdadera mujer. Es más quítate esa austera chaqueta gris, y suelta el cuello nudo de esa corbata, que de seguro le va mejor a tu marido que a ti, ven siéntate frente al espejo para que yo te enseñe a maquillarte. A menos que seas de esas religiones, que no les permiten a las mujeres hacer eso, pero no lo creo, tampoco ahora que me acuerdo las dejan ponerse pantalones.-

Aunque me encontraba algo nerviosa, la risa de Bibiana me tranquilizó un poco, sobre todo cuando la escuché decir que me enseñaría a maquillarme, ya que yo no acostumbraba hacerlo, por esa misma razón, porque no sabía hacerlo bien, y no me gustaba como quedaba las veces que lo había trataba. Algo más relajada me levanté de mi silla, pero todavía algo nerviosa, por tenerla tan cerca de mí, desnuda. Me quité la chaqueta, y también la oscura corbata, y sin hacer ningún comentario me senté frente al espejo, mientras que Bibiana buscaba entre su cartera su estuche de maquillaje.

Al nuevamente verme comentó de manera alegre. -Ves ahora si pareces, casi toda una mujer.- cuando escuché la palabra casi, me dejó confundida, y nuevamente antes de que yo fuera a decir algo, mi compañera de habitación me señaló los pantalones, diciéndome. -Mejor te das una buena ducha, para que te relajes, y cuando estés lista te doy la primera clase de maquillaje.- Yo como si fuera toda una niña obediente, me levanté del pequeño taburete frente al espejo, y tomando mi toalla me dirigí a la ducha, donde terminé de quitarme toda la ropa y me dediqué a darme una relajante ducha. Mientras me bañaba, escuché a Bibiana decir algo, cuando le pregunté, me dijo que estaba haciendo un pedido por teléfono, que no me preocupase.

Durante el tiempo que estuve bajo la ducha aproveché y me depilé las piernas y brazos y axilas, que por lo general no lo hacía tan a menudo en honor a la verdad, ya que por lo general solo le mostraba mi cuerpo a mi esposo, y no me preocupaba mucho por eso. Aunque él de cuando en cuando me decía que yo era su osita de peluche, cuando lo escuchaba amorosamente llamarme de esa manera, que me sonaba tan chocante, entendía que ya era hora de depilarme, pero solo las extremidades. No como Bibiana que por lo visto, acostumbraba a depilarse toda, incluso totalmente hasta su monte de Venus, por lo que yo podía ver.

Antes de que saliera de la ducha, escuché tocar el timbre de la puerta, cuando me asomé Bibiana cerraba la puerta, y empujaba otro pequeño carrito con algunas botellas de cerveza. Por lo que vi me parece que los recibió de la manera en que se encontraba, ya que su toalla se encontraba sobre la cama al otro lado de la habitación, al verme soltó esa alegre risa, como de quien termina de hacer una pequeña travesura. Destapó una de las botellas y después de entregármela, colocándose su dedo índice sobre su barbilla y moviendo su cuerpo como una niña pequeña, al tiempo que imitaba la voz de una, dijo. -El pobre chico, solo dejó esto en la puerta y no dijo ni una palabra, ¿Por qué habrá sido?-

Yo me acuerdo que también, me causó bastante gracia la imitación que hizo de una niña traviesa, me imaginé la cara que habrá puesto el botones, al verla sin nada de ropa, y actuando como si fuera de lo más normal en el mundo, el estar toda desnuda frente a un extraño. Cuando terminé de salir del baño, envuelta en mi toalla y con la botella de cerveza en una de mis manos, Bibiana me pidió que me sentase nuevamente en el pequeño taburete frente al espejo.

De inmediato comenzó a darme una corta explicación sobre el tipo de piel que yo tengo, y como debería maquillarme. Los colores y tonos de las bases, que eran más recomendables, para mi tipo de rostro y piel. A medida que de cuando en cuando, ambas nos tomábamos un poco de cerveza. Luego se centró en mis ojos, que tipo de delineador y sombras debería usar, y la manera de hacerlo. Me fue sacando las cejas, y me dejó que yo terminase de hacerlo, bajo su experta dirección. Posteriormente me comenzó a explicar, la manera en que me recomendaba que me pintase los labios, y el porqué del color y tono que había escogido para ello, debido al color de mi piel.

Cuando pensé que ya habíamos terminado, me pidió que me quitase la toalla, para darme como dijo ella un pequeño retoque a mi busto. Un poco cortada, por quedar con mis senos al aire, frente a ella, retiré la toalla. Bibiana con una gran mota llena de talco, la comenzó a pasar por mi cuello, y parte superior de mi busto, al tiempo que me pedía que me pusiera de pie frente al espejo. Yo pensaba quedarme con mi toalla puesta alrededor de mi cintura, pero ella de manera suave me la desprendió, dejándola sobre el pequeño asiento.

Cuando terminé de pararme, Bibiana me indicó que me viera en el espejo y le dijera que le parecía mi nueva imagen. La verdad que me agradó mucho el verme como lucía, era como si me hubiera realizado una especie de cirugía plástica, en todo mi rostro en cuestión de minutos, y sin dolor ni anestesia alguna. Mientras yo embelesada admiraba el lindo trabajo, Bibiana me entregó otra cerveza, la que de inmediato me llevé a los labios con mucho cuidado para no despintarlos, y ella comenzó a pasar una de sus manos por sobre mi cabellera, a manera de arreglar su caída natural sobre mis hombros.

Cuando terminó, colocó sus manos sobre mis caderas y sin llegar a soltarme, se colocó tras de mí. Me preguntó al oído. -¿Cómo me sentía, con mi nueva imagen?- En ese momento era tal mi alegría, que me di vuelta y la abracé en señal de agradecimiento. Pero cuando sentí sus firmes pechos desnudos, contra los míos, y el resto de su piel en contacto con la mía, una rara sensación recorrió todo mi cuerpo. Por un corto momento me quedé turbada, en ese instante me di cuenta que jamás en mi vida había abrazado a otra mujer de esa manera, y mucho menos estando desnudas las dos.

Nuestras caras se encontraban una frente a la otra, y tuve el impulso de soltarme, pero sus labios, suavemente chocaron con los míos, mientras que sus manos sentí que me apretaban contra su cuerpo. No se realmente decir que más pasó, de momento cerré mis ojos y sentí divinamente, su lengua dentro de mi boca. Sus manos acariciaban mi piel, y yo no podía hacer nada o mejor dicho, no quería hacer nada por detenerla.

De joven siempre le tuve miedo a llegar a relacionarme con otras chicas, y de adulta ya ni pensaba en eso. Pero cuando Bibiana continuó besándome de esa manera que lo hacía, me sentí desfallecer en sus brazos. Sin soltarnos nos continuamos besando, y a medida que pasaban los segundos lo hacíamos con más pasión, hasta que de alguna forma llegamos a una de las camas, mirándonos a los ojos, volvimos a besarnos, sus dedos en cierto momento los sentí sobre mi vulva, y creo que yo a la vez también agarré la de ella.

Lentamente Bibiana, me recostó sobre la cama y a medida que comenzaba a besarme todo mi cuerpo, yo intuí a donde se dirigía su boca. Por un buen rato me besó los pezones, de manera única y divina mordisqueándolos ligeramente, causando más placer todavía, por medio de esa extraña sensación, que sentía cuando sus dientes se cerraban ligeramente sobre ellos, luego continuó pasando su lengua y labios por el resto de mi cuerpo, hasta que se detuvo finalmente sobre mi vulva, con sus manos separó mis piernas, y cuando sentí su caliente respiración sobre la piel de mi vulva me estremecí toda, pero casi hasta me orino encima de la felicidad que me produjo el sentir su lengua sobre mi clítoris, como con su boca me lo chupaba suave al principio, pero intensamente luego.

Como ya les dije, jamás en mi vida o por lo menos de adulta llegué a tan siquiera pensar el tener un encuentro o acostarme con cualquier otra mujer como yo, pero en el momento en que Bibiana me acariciaba, y me hacía sentir tan feliz, de la alegría que sentía comenzaron a salírseme las lágrimas. Creo que desde que antes que eso sucediera, perdí la noción del tiempo, se que ella por un buen y largo rato me hizo sentir extremadamente feliz, y no es que mi marido no lo haga, pero es algo definitivamente muy diferente o distinto.

Bibiana como sabía qué hacerme, cómo hacerlo y en qué momento, para que yo disfrutara al máximo de ese momento entre las dos. Durante esa noche Bibiana, me hizo sentir feliz de ser mujer, por medio de diferentes maneras, me hizo cosas que nunca llegué a pensar que me agradasen tanto. De cuando en cuando nos volvíamos a besar las dos, y en más de una de esas ocasiones, yo hacía con el cuerpo de ella, lo que ella había hecho previamente conmigo. Por primera vez en mi vida, ese término de una relación multi-orgásmica, verdaderamente tenía sentido para mí.

Durante el resto de la noche las dos nos divertimos la una con la otra, hasta que ya bastante agotadas, nos quedamos durmiendo juntas y abrazadas en la misma cama, con nuestras piernas entrelazadas. Cuando a la mañana siguiente nos despertamos creo que casi al mismo tiempo, me sentí sumamente avergonzada, hasta que Bibiana después de darme un lindo beso como saludo matutino, se levantó y me dijo que se nos hacía tarde para ver al próximo cliente.

Ambas nos bañamos juntas, nos comportábamos como un par de colegialas, nos vestimos y arreglamos y salimos sin desayunar, para comenzar a ver a nuestra clientela. A diferencia de cómo regularmente visto, Bibiana me convenció de que usara uno de sus lindos, pero cortos vestidos, de verdad que me sentía rara con eso puesto. Me molestaban un poco las miradas de la mayoría de los hombres y hasta de algunas mujeres con quienes nos entrevistamos, para realizar las ventas de nuestro producto.

Yo hablaba de los aspectos técnicos, y Bibiana se encargaba de tomar los pedidos, y vi con bastante asombro, como de dos cajas, que yo había recomendado comprar a un cliente, había subido a cinco. Después de que Bibiana astutamente hablaba con él. Al finalizar el día, al llegar al hotel pensábamos ir a la piscina, para relajarnos. Pero yo no había pensado en eso, al salir de mi casa, por lo que había dejado mi traje de baño de una sola pieza, y de color negro “clásico”, en mi casa.

Bibiana me ofreció amablemente uno de los suyos, pero cuando me lo fui a probar, me di cuenta de que como no me acostumbro a depilar entre las piernas, tenía  no una sino dos matas de pelos a cada lado del traje de baño. Bibiana antes de que yo me arrepintiese, se presentó ante mí con una crema depilatoria, y dándome un pequeño empujón sobre una de las camas, a manera de broma comenzó a pasarme sus dedos por sobre mi peluda vulva, desde luego después de que me quitó la parte de abajo del traje de baño o mejor dicho del tanga que me prestó.

Estuve a punto de pedirle que nos quedásemos en la habitación, pero como ella estaba tan deseosa de ir a la piscina, me callé la boca. Mientras que las dos nos encontrábamos en la piscina, sentí que cientos de ojos nos miraban, para mí fue algo nuevo, el estar prácticamente desnuda, apenas cubierta con dos pequeñas cintas de tela casi transparentes sobre mi cuerpo. Pero digamos que como nadie me conocía en ese lugar, no me preocupó tanto.

Antes de salir del área de la piscina, nos abordaron un par de hombres bastante simpáticos, Marcos y Tony, y vi como Bibiana sin consultarlo conmigo les dio el número de nuestra habitación y hasta había quedado con ellos en salir a cenar. Cuando ya en nuestro cuarto le reclamé lo que ella había hecho, me dijo con una gran sonrisa, que si yo no me quería divertir ese era problema mío, que su idea era salir a cenar, bailar y más nada.

Cuando escuché esos términos, realmente ya no me pareció tan mala la idea, y luego que me comuniqué con mi esposo por teléfono, y saludé a mis hijas nos arreglamos para salir, claro que sin decirle nada mi esposo, por supuesto. Nuevamente Bibiana me tuvo que prestar algo de su ropa, ya que la mía era demasiado formal para esa ocasión. Esa noche bajé vestida a cenar, usando un pequeño vestido color rosa, que Bibiana me había prestado, que de paso me quedaba bastante ajustado al cuerpo, tanto que tenía que jalar la ajustada falda, cada cierto número de pasos.

Cuando llegamos al restaurante nos esperaban los chicos, cenamos, bailamos, bebimos, y creo que en eso se me fue la mano. Los dos muchachos se estaban comportando de lo mejor, durante la cena charlamos sobre nuestros trabajos, y luego como si nos conociéramos de toda la vida nos fuimos a bailar. Bibiana como yo realmente, nos divertíamos bastante, pero en cierto momento, cuando fuimos al tocador de damas, en tono de broma Bibiana me dijo que si me atrevía hacer una apuesta, cuando le pregunté de que se trataba, con esa sonrisa maliciosa me dijo. -A ver quién es la primera en llevarse a su pareja para la cama.- yo en esos momentos le dije que si estaba loca o que, y lo dejamos así, pero a medida que pasaba la noche, ella me hacía señas y comentarios relacionados con lo que me había propuesto en el baño.

Pero al verla seduciendo tan descaradamente a Tony el joven con quien bailaba, de momento se me ocurrió competir con ella, pero sin la intención de acostarme con el tal Marcos realmente. Así que comencé a bailar, y actuar de manera un poco más suelta y seductora. Como mi acompañante no era retrasado, ni anormal, pensó que yo buscaba algo más que pasar un rato agradable bailando con él, por lo que en medio de la sala Marcos me ha comenzado a besar, y a tocar mi cuerpo mientras bailábamos de un modo tan especial, que algo se encendió dentro de mí.

De manera bien discreta, me invitó a su habitación. No sé si fue la cantidad de alcohol al que no estaba acostumbrada, los besos, las caricias, el ganar la apuesta a Bibiana o el hecho de estar haciendo algo, que yo bien sabía, que era algo que se suponía que no hiciera una mujer casada decente, como pensaba de mí en ese momento. Pero terminé subiendo a su habitación, que por casualidad quedaba en el mismo piso que la nuestra.

Apenas entramos, continuamos besándonos de manera más ardiente. En cierto momento sentí su miembro bastante duro, bajo la tela de su pantalón, no sé que me pasó realmente, pero al verlo a los ojos, sin que él me dijese nada, me he arrodillado frente a Marcos, y con mis manos saqué su miembro del encierro. En cosa de segundos, me encontraba chupando su miembro, como una verdadera desesperada.

Cuando él estaba quizás a punto de venirse, lo sacó de mi boca, y me pidió de manera bien lasciva. -ve quitándote la ropa, pero hazlo como una puta que quiere calentar a su cliente mostrándole el culo y las tetas.- Al escucharlo decir eso de forma tan sucia y vulgar, en lugar de aprovechar la ocasión para retirarme, molesta por la comparación con una puta, me agradó la idea, me di un trago de no sé qué cosa, que yo estaba bebiendo, y encantada de la vida le hice caso.

Lentamente al compás del ambiente musical de la habitación, me fui desprendiendo de todas las pocas prendas de vestir que estaba usando esa noche, lo primero en quitarme fue el ajustado vestido color rosa, por lo que de inmediato quedé en sostén y las pequeñas pantaletas, tipo tanga que se me enterraban dentro de mis nalgas y apenas ocultaban mi recién depilado coño.

Mientras que mi acompañante se acariciaba con una mano su miembro delante de mí. Luego me solté el broche del sostén, y por un corto rato jugué con el dándole vueltas con una de mis manos, mientras que con la otra bajaba la parte frontal o trasera del pequeño tanga, mostrando y ocultando rápidamente mi vulva y parte de mi culo, luego volvía a ponerlos en su lugar. Hasta que terminé por quitarme todo y quedar del todo desnuda frente Marcos sin un ápice de vergüenza de mi parte, moviendo mi cuerpo de manera erótica, abría las piernas, le mostraba mis nalgas, me acariciaba las tetas yo misma.

Me sentía orgullosa de que él admirase mi cuerpo desnudo y me desease, tanto como verdaderamente estaba deseosa yo de acostarme con él. Nuevamente hablándome de esa manera tan lasciva y sucia en que se dirigía a mí en esos momentos. –Así me gusta, bien putita mía, continúa mamándome la verga otro rato antes de que te la meta por ese coñito de nena que tienes.- Lo que hice de nuevo por un corto rato, hasta encontrarme de lo más entretenida chupando su aparato con mi boca, al tiempo que yo misma me acariciaba con mis dedos íntimamente, mi recién depilado coño.

En ese momento, se abrió la puerta de su habitación. Por unos segundos, me quedé sorprendida y avergonzada de que me hubieran encontrado así. Su compañero Tony, se encontraba de pie en la puerta de la habitación. No sé que se había hecho Bibiana, pero el recién llegado tras cerrar la puerta caminó directo hasta donde se encontraba el tal Marcos sentado en un sillón y yo agachada frente a él, manoseándome sabrosamente mi coño.

Marcos le preguntó cómo le había ido, y Tony comentó entre dientes que Bibiana tenía la regla y no se sentía bien. Cosa que yo sabía era mentira, ya que en cierto momento en que las dos nos bañábamos en la ducha, nos dimos cuenta que el período nuestro nos llegaba casi al mismo tiempo. Pero Tony realmente en ese instante no parecía molesto. Por lo contrario parecía estar contento con lo que se había encontrado en su habitación, lo digo porque con una gran sonrisa, se ha sacado su instrumento frente a mis ojos.

Al yo verlo, me quedé sorprendida, pero me vino a la memoria, esa oscura fantasía de hacerlo con dos hombres al mismo tiempo. Fantasía que siempre he tenido en secreteo, pero que a nadie se la he dicho ni siquiera a Bibiana hasta esos momentos. Por un corto rato continué mamando la verga de Marcos, hasta que él me preguntó del modo en que se había acostumbrado hablarme. -Vanesa putita linda, vamos los tres para la cama, para que sepas lo que es bueno, mientras que yo te doy por el chiquito, se refería a mi culo, el compadre te clava por el coño y luego cambiamos.-

El estar escuchándolo decir eso, al mismo tiempo que yo seguía acariciando mi coño y apretando mi clítoris con mis dedos, me hizo sentir un sabroso orgasmo. No tuve que responderle, tras sacar su verga de mi boca, fui la primera en acostarme en la cama. Marcos se terminó de quitar sus pantalones y su slip, y colocándose detrás de mí, sentí sus dedos acariciar mi esfínter, supongo que debió untarme algún tipo de crema, porque cuando comenzó a penetrarme por el ano, sentí como su miembro se deslizaba dentro de mi cuerpo.

En raras ocasiones, mi marido me ha hecho eso, pero siempre me duele al principio. Con Marcos no fue así, digo si me dolió algo cuando me lo metió, pero sencillamente me penetró divinamente por el culo. Por un corto instante nos movimos, hasta que Tony no tan solo se quitó el pantalón y el slip, sino que se desnudó del todo, para luego acostarse frente a mí y comenzar a introducir su verga dentro de mi coño. El resto de la noche no hubo cosa que esos dos no me hayan hecho, de manera alternada, cuando no me daban por el culo, me mamaban el coño o yo les chupaba su verga. En la mayor parte de las veces disfruté de sabrosos orgasmos, hasta que ellos finalmente terminaron por venirse sobre mí cuerpo.

Después de quedarme dormida, cuando me levanté y a duras penas me puse mi ropa y me marché a mi propia habitación. Al entrar en la habitación, me di cuenta que Bibiana me esperaba despierta, al ver en el estado en que me encontraba, se limitó a decir nada más. -Me ganaste la apuesta y por partida doble me parece.- Mientras que me conducía a la ducha me pidió que le contase todo lo sucedido, y yo en medio de mi borrachera le dije abiertamente que había hecho de todo, y hasta que me habían dado sabrosamente por el culo. A la mañana siguiente, tenía un soberano dolor de cabeza, producto de haber tomado tanto alcohol, cosa que no tengo por costumbre hacer. Ya Bibiana se había levantado, yo me di otra buena ducha, y a punta de pastillas para el dolor de cabeza, mi compañera de trabajo y yo seguimos con las ventas.

No fue hasta el medio día que Bibiana me comentó nuevamente, de manera jocosa que le había ganado de mano, al irme con esos dos tipos, a la habitación de ellos. Desde esa fecha a los momentos actuales Bibiana y yo mantenemos oculta nuestra relación, como también el sin número de veces que le he sido infiel a mi marido. Pero ese es el infierno a que me refiero, mi marido como que se está dando cuenta de que algo raro pasa conmigo, ya que me reclamó mi nueva manera de vestir, el hecho de encontrarse con mi coño depilado, y las muchas salidas de venta que tengo fuera de la ciudad. Además el gran aumento en mis porcentajes de venta. Lo triste de todo eso, es que todo me esta gustando cada día más y más y si mi esposo continua jodiendo tanto le voy a tener que pedir el divorcio.

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MI PRIMA, MI HERMANO Y Y

Publicado por fercho212 en Diciembre 10, 2008

MI PRIMA, MI HERMANO Y YO Mi prima comenzó a cabalgar la verga de mi hermano. Veía la cara de gusto de Mónica, sus tetas bailando al vaivén y su coñito metiéndose en el nabo de Juanje hasta llegar a los huevos

Hola, soy Eva y les voy a relatar lo que sucedió con mi hermano, una prima y yo. Como saben, yo hago el amor con mi hermano y hace unos días le propuse que si quería tener a dos mujeres con las que hacerlo. Al principio a él le extrañó el ofrecimiento pero, al decirle que esa otra chica era nuestra prima Mónica, a él se le ilumino la cara…

-Te gusta el trato, Juanje? -Si ya lo creo Eva… mmm… dos mujeres para mí.

A mí también me gustó la idea y no estaba nada preocupada al fin y al cabo, la otra mujer era nuestra prima. Un sábado por la mañana lo preparamos todo. Ella vino por la tarde, estuvimos cenando y luego nos pusimos a ver la tele. Entonces le guiñé un ojo a mi hermano para que supiese que era el momento de iniciar el juego.

Nos fuimos al dormitorio del ordenador y empezamos a mirar páginas. Al principio, solo fueron páginas normales pero poco a poco, comenzamos a ver páginas de sexo. Miré a mi prima y creía que ella iba a salir de allí, pero no, se quedó mirándolas y incluso nos pidió que les enseñáramos más. Al cabo de un rato, tanto mi hermano como yo, comenzamos a ponernos calientes. Miramos a nuestra prima y vimos como de vez en cuando, ella también se tocaba entre las piernas y las tetas. Viendo que ella estaba casi preparada, mi hermano saco un juego en una página y nos dijo…

-Oye chicas, ¿queréis jugar a este juego? Yo ya sabía cual era pues él y yo ya habíamos jugado varias veces pero, mi prima lo desconocía así que le dijo… – ¿De que se trata? – preguntó – Es un juego que me han dicho es muy divertido – contestó – ¡es el strip-poker!

Hubo unos segundos de silencio…

- ¿Que es eso? – preguntó intrigada mi prima – ¡Muy fácil! – respondió eufórico Juanje. Es un juego de cartas… ¿tú no has oído hablar de el, Mónica? -Si, si se que es el póker… -Pues eso prima, es igual que el póker pero, con la diferencia que si se pierde hay que quitarse un prenda… -¿Desnudarse… -Eso es. Cuando se pierde pues la chica del ordenador se quita una prenda…

Yo para calentar más el ambiente, le dije a mi hermano que yo estaba de acuerdo.

Otro silencio…

- ¿Tú estás loco? – le dijo mi prima. – Estás de broma, ¿verdad? – le dijo de nuevo.

- Y ¿por qué no? , ya nos conocemos hace tiempo como para asustarnos, creo yo. – contestó muy convencido.

-Si Mónica, además es solo un juego… -Ya lo se Eva… pero es que… – Mira, Mónica, para que veas, yo os dejo ser las jefas y cuando lo deseéis, paramos el juego y no se hable más, pero creo que podríamos intentarlo, puede ser divertido.

Después de un rato…

-De acuerdo, vamos a jugar… -Muy bien, prima… ¿jugamos aquí en el ordenador o nosotros tres solos? Y cuando creía que iba a decir allí mismo, mi prima le dijo… -No Juanje, vamos a jugar los tres solos, con cartas de verdad… -Muy bien… así será más divertido…

Pusimos unas mantas en el suelo, unos cojines y nos pusimos a jugar. El juego empezó sin mayor trascendencia y fue yo la primera que perdí. Sonreí, me puse en pie y me quité uno de las sandalias de tacón que llevaba, mientras la hacia girar en mi mano cantando el ¡tariro, tariro! La cosa era divertida, mucho más que una partida de trivial. A todos nos producía aquello una risa nerviosa.

El juego se puso más interesante cuando Mónica se tuvo que quitar una prenda a elegir Después de soltarme todos los botones y continuando con aquel baile, me puse de espaldas y me fui bajando el vestido que fue cayendo por mi espalda, hasta dejarlo caer al suelo.

Mi ropa interior era blanca y ajustadita. Me di la vuelta y Juanje se quedó con la boca abierta. Posiblemente esté mal que yo lo diga, pero estoy bastante bien, al menos el cuerpo me gusta cuidarlo y resaltarlo. Me tumbé recostada con cierta sensualidad y continuamos jugando.

Siguiente jugada y de nuevo, perdió mi hermano, así que se quitó los pantalones. Se fue bajando la cremallera de la bragueta poco a poco, y dándose la vuelta y sacando el culete se despojó de los pantalones. Llevaba unos calzoncillos de raso que yo le regalé de tipo boxeador, negro ajustado, modernillo, y que tenía debajo un paquete enorme. Yo creo que estaba empalmado. Miré hacia mi prima Mónica y le sonreí.

Después me perdí yo de nuevo y tenia que quitarme otra prenda y solo tenía dos opciones: quitarme las braguitas o el sostén, y fue por este último por el que me decidí. Siguiendo el ritmo me llevé las manos a la espalda, solté el broche y me saqué el sujetador de los brazos aguantándolo sobre mis pechos. Todos querían verme las tetas y levanté de golpe mis brazos, cayendo el sostén al suelo y dejándose ver mis tetas botando. No son excesivamente grandes, pero si bien puestas. Yo se que a mi hermano le encantan, le entusiasman, no había más que verle la cara.

Seguimos jugando y esta vez perdió mi prima. Nosotros dos, queríamos saber si mi prima continuaría con el juego o simplemente se rendía pero no, decidió seguir el juego. Se quitó muy despacio su ajustado pantalón, y enseñando sus bonitas piernas, ya que Mónica es muy hermosa, con una cara muy dulce, pelo largo rubio, labios carnosos, grandes tetas, cinturita, buenas caderas y espectaculares piernas. Mi hermano no le quitaba ojo, y no era de extrañar y aunque algunas veces la había visto en ropa interior nunca había tenido la oportunidad de verla tan cerca y eso, lo calentó mucho. Nos hizo a los dos un baile erótico en el centro de las mantas y se quedó solo con su ropita interior rosa.

Otra jugada y de nuevo perdí yo… si, es que no soy muy buena jugando. Bueno, ya solo quedaba quitarme la única prenda que llevaba: mis braguitas blancas, que ya se empezaban a humedecer con aquel ambiente. Me puse en el centro, y girando sobre mi misma, me fui bajando las bragas lentamente, enseñando mi culito, mis caderas, dejándolas bajar por mis muslos, por mis rodillas y…. ¡zas! me las saqué.

- ¡Guau! – dijo mi hermano Juanje.

Mi cuerpo que yo cuidaba a base de mucha gimnasia estaba muy bien proporcionado, y aún continúa estándolo, me cuido mucho y me gusta lucirme, un pelo moreno, largo y liso, boca muy sensual, tengo bonitas tetas, bonitas piernas y culo redondo y respingón. Mi hermano y mi prima disfrutaron de mi desnudez. Me volví a mi cojín y me senté de lado dejando a la vista mi sexo con las piernas ligeramente entreabiertas. Noté como a Juanje le crecía su ya dilatado paquete bajo el slip negro. A mi me encantaba ponerle cachondo.

A continuación mi hermano Juanje fue el siguiente en despojarse de su única prenda el calzoncillo, que se bajó también lentamente ante la mirada de todos y al hacerlo saltó su pene supererecto, botando sobre aquel calzoncillo, se le notaba muy excitado, quizás por mi baile o por el de mi prima. Mónica me miró sonriente, se iba animando paso a paso y tetas. Juanje se ponía bizco, mirando aquellas tetas. Pero lo bueno es que ella siguió desnudándose sin importarle ya el juego, así que siguió con su particular strip-tease. A mi hermano, Juanje, se le ponía su verga como a un toro mientras la sensualidad de Mónica nos electrizaba a los dos. Tras unos pases por delante de cada uno de nosotros, prácticamente se arrancó las bragas dejando ver a todos a una preciosa mujer completamente desnuda.

-Preciosa… Tía buena! – le gritó mi hermano.

Que guapa estaba, con una carita tan dulce, con aquel cuerpo moreno, tan cuidado, sus bonitas tetas, sus largas piernas, su vientre liso y con el vello del pubis bien recortadito. No era de extrañar que mi hermano estuviera como un lobo.

Después de quedarnos en pelotas los tres dijo mi prima…

- ¿Y ahora que…?

Entonces, me eché sobre mi hermano y comenzamos a besarnos y a manosearnos los cuerpos. Mi prima al ver aquello, se quedó alucinada pero luego, se unió. Allí en las mantas estábamos tres cuerpos desnudos revolcándose, tocándose, besándose en fin una orgía sin control. De pronto, mi hermano le dijo a mi prima…

-Mónica, ¿quieres hacerme una cosa…?… es que lo estoy deseando -Bueno… primo…

Hubo unos segundos de silencio y al fin dijo:

- ¿Que quieres…? -preguntamos las dos.

Y mirando con ardiente deseo a Mónica le dijo:

-¡Que me hagas una buena mamada! – ¿Queee? – saltó Mónica asustada mirando su empinada verga. – Pues que quiero que me la chupes, eso es lo que quiero. – respondió.

Mónica no podía creerlo y yo tampoco, ya que no nos lo esperábamos tan pronto. Ella se quedó sin palabras con la proposición de mi hermano. Yo, la verdad, es que sí deseaba que se la chupase a mi hermano, quería verle disfrutar con mi prima, con su hermosura y con sus labios.

-Joder Juanje, primo… tú sabes lo que me estás pidiendo… -Pues claro que lo sé, además tengo unas ganas…

Entonces, yo para calmar a mi prima, la abracé y le dije que tranquila que no pasaba nada y que además se le veía en la cara que lo estaba deseando de como le miraba a mi hermano su verga.

Mónica no podía creer lo que estaba ocurriendo pero, se levantó, acercándose hasta mi hermano, se arrodilló frente a él, se abalanzó sobre la erguida verga y la cogió con su mano suavemente. Mónica me dirigió una mirada a modo de aprobación y yo que estaba muy cachonda asentí.

Se retiró su rubio pelo hacia atrás y comenzó a chupar los huevos de mi hermano con frenesí, mientras con su mano subía y bajaba aquel nabo tieso. A continuación y cogiéndolo por la base, empezó a besar y a chupar por todo lo largo de aquel poste, para luego dar pequeños besitos en el glande, mientras con su otra mano acariciaba el pecho de Juanje y él acariciaba el cabello de ella. Mónica siguió besando el capullo mientras le sonreía con cierta picardía, y sacó su lengua para chupar con mayores ganas. En ese momento yo sentía entre celos, rabia, excitación, de ver aquella escena en la que mi prima le comía le chupaba la verga a mi hermano, algo que nunca me había sucedido.

De repente Mónica bordeó con sus carnosos labios la punta de aquel nabo y empezó a subir y a bajarlos suavemente hasta que llegó el momento de metérsela hasta dentro. Él daba grititos de placer a modo de manos y esparciéndose la leche por todo su cuerpo y relamiéndose los labios con la lengua, mientras el pene de Juanje seguía lanzando su leche y dando pequeños espasmos de placer. La escena era muy excitante, viendo a Juanje resoplando con la cabeza hacia atrás, su pene convulsionado, mientras Mónica seguía con los ojos idos, magreándose y luciendo su cuerpo brillante de aquel esperma.

De verdad que aquella mamada, hizo que yo me pusiese aún más caliente, sobándome las tetas y metiendo mis dedos dentro de mi raja, haciéndome una paja de campeonato.

- Y ahora… – comentó, mi prima haciendo una pausa.

Los dos me miraron con expectación. Y solté:

-Quiero que Juanje y tú me chupéis ¡entera…!

A Juanje le gustó muchísimo la idea pues, le encantaba chuparme mis tetas y mi chocho que en ese momento lo tenía al rojo vivo de tanta excitación. Y mi prima pareció que también le gustó la idea, ya que en un momento se me acercaron para obedecer mi petición. Ellos dos empezaron a lamer mis piernas con sus lenguas. Primero Juanje me chupaba por entre mis rodillas por delante y Mónica me besaba por detrás de mis muslos. Aquello era sensacional, ya que no me habían chupado dos personas a la vez. A continuación Juanje me besó el ombligo y me lamió los brazos, la cintura, las tetas y el cuello.

Mónica seguía en mi espalda y de pronto bajó hasta mi culo concentrando su lengua en mi agujero. Yo me estremecí y sentí un escalofrío que me hizo tambalear. Mi hermano que era un experto en chuparme el coño, no tardó en bajar hasta él y besarlo y chuparlo como si comiera un dulce, metió su lengua y mi clítoris rozó sus labios. Todo pasaba muy deprisa. Mientras uno me lamía el culo y el otro el coño, me acariciaban a lo largo de mi cuerpo, poniéndome el vello erizado. No pude aguantar y me corrí de repente, acariciando sus cabezas a modo de gratitud. Tuve un orgasmo largo y profundo.

Todo mi cuerpo se sentía extraño, pero aún sentí mayor excitación con solo recordarlo deseando ser penetrada por una verga bien cargada.

Todos mis deseos se hicieron realidad cuando mi hermano me dijo…

-Vamos Eva, quiero comerte entera de nuevo, quiero que me comas tú a mí y quiero que hagamos el amor como nunca lo hayamos hecho!

La onda expansiva de aquella frase se reflejó en la cara de mi prima. Yo alucinaba, ya que es lo que más deseaba en ese momento. La cara de Mónica era un poema y no tardó en decir…

-¿Que…?que vais a hacerlo… los dos juntos…?… ¿Cómo va a ser eso…?

Después yo le conté a mi prima que lo hacíamos desde hace un tiempo. A ella se le quedó una cara de sorprendida. No atinaba a decir nada más. Le dijimos que ese seria nuestro secreto y asintió con la cabeza. Entonces, mi hermano le dijo…

-Y no te preocupes Mónica, que luego vas a ir tú… ¿o no quieres…?

Se quedó un poco callada, lo miró y le dijo…

-Pues si, ya que más da… por supuesto que tienes que hacerlo conmigo

Así que nos juntamos mi hermano y yo en las mantas y…

-Eva, ¡pero que buena estás! – me dijo sin dejar de contemplarme.

Me agarró por la cintura, me apretó contra él chocando mis tetas por debajo de su fornido pecho, su verga en erección golpeó cerca de mi ombligo y en un apasionado abrazo inclinó su cabeza susurrándome al oído un sensual y cariñoso: ¡te deseo! … y comenzó poderme contener lancé un gritito de placer.

-¡Ahhhhhhhhhhhh… Juanjeee… que gusto me das!

Él seguía en su labor de chuparme todo el coño con sus labios y lengua, yo le introducía los dedos en su ensortijado cabello negro. Notaba los latidos de mi corazón en mí clítoris, notaba su lengua como se habría entre mis labios vaginales, como si estuviera buscándome todos los rincones del placer, hasta que de pronto sentí en mi interior una ola de calor y gusto que nunca había sentido, produciéndose en mí un monumental orgasmo que deje llevar con gemidos profundos. Se incorporó y nuestras lenguas volvieron a juguetear mientras nos abrazábamos y acariciábamos.

Ahora me tocaba a mí. Fui bajando con mi lengua por su cuello, le mordisqueé en los fornidos hombros, le acaricié los potentes brazos, le chupé las tetillas y con mis manos iba bajando por su espalda, salté sus genitales y seguí besando, chupando y mordiendo sus muslos, sus rodillas, sus gemelos, subí por detrás hasta llegar a su culo, lamiendo aquellas sabrosas y duras posaderas.

Me puse de nuevo frente a Juanje a la altura de su aparato, subí la mirada hasta sus ojos, le sonreí y empecé a besuquear aquel nabo enorme. Primero lo hice suavemente jugueteando con mi lengua y dando pequeños golpecitos del glande contra mis suaves labios. Arrastré mi lengua por toda su longitud, recorriendo de arriba a abajo notando sus dilatadas venas, mientras con mis uñas le arañaba por detrás de sus muslos y por su culo. De golpe, me metí aquella verga en la boca. Ahora era él quien acariciaba mi negro cabello, mientras soltaba resoplidos de gusto cerrando los ojos. Yo seguía intentando comerme aquel tronco una y otra vez, adentro y afuera de mis carnosos labios.

Mi saliva lubricaba aquel pene, hasta que repentinamente él me tiró del pelo separándome de su sexo, evitando correrse. Yo para entonces ya estaba como una moto y deseaba ser penetrada por aquel potente hombre. Juanje me cogió por la cintura como si yo no pesara nada y con su extremada fuerza, pero con suma delicadeza, me trasladó hasta la mesita de madera que estaba frente al sofá, justo a los pies de nuestra prima. Era alucinante, mi hermano, quería colocarse cerca de ella para que viera bien la operación de como me cogía. Para entonces a ella se le veía muy excitada.

Me tumbó boca arriba en aquella reducida mesita, me agarró por los muslos y puso mi chocho al borde de la pieza. Cogió su pene por la base y acercó su punta hasta mi húmeda caverna. Paseó ligeramente arriba y abajo su glande por mi raja, mientras yo me sobaba mis tetas que apuntaban al techo.

- ¡Mmmmmm, métemela, métemela! – gemía yo.

Sabía dar gusto a una mujer, esperando el momento propicio. Sonrió maliciosamente mirando a Mónica. Entonces empecé a sentir un gusto extraordinario. Aquel enorme tronco fue entrando en mi cuerpo de nuevo. Me penetró: un centímetro, dos, tres, cuatro…., yo me estremecía,… ocho, nueve, diez…, aquello no acaba nunca, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve…, no sé cuanto medirá porque no lo he hecho todavía pero os juro que es sensacional.

La sentía en mi interior y como mi coñito se adaptaba relamiendo su largura. De repente entró entera dentro de mí, sintiendo sus huevos chocar en mis glúteos. Nunca había sentido tanto placer por todo lo largo de mi cuerpo.

- ¡Ahhhhhhhhhhhh, uuuuuuuuffff! – gritaba como loca. Deseaba correrme mientras acariciaba su tórax y sus abdominales tensados. Nuestros cuerpos sudaban y brillaban uno pegado al otro.

Nunca me había ocurrido: tuve más de siete u ocho orgasmos seguidos y muy profundos. Nunca me habían cogido de esa manera ni me habían hecho gozar como lo hizo aquel día, quizás fue así al tener a mi prima allí al lado mirándonos lo cual nos hizo estar aún más excitados que de costumbre

Después de un rato, le tocó el turno a mi prima Mónica. Mi hermano se sentó en el sofá, ella, se subió a él de rodillas, pasó una pierna a cada lado del cuerpo de él. Mientras yo le cogí la verga a mi hermano, la apunté hacia el chocho de mi prima y se la ensartó…

-Juanjeee… aaauuuhhh… -Así Monicaaa… mmm… metetelaaa… toda entera…

Mi prima comenzó a cabalgar la erguida verga de mi hermano. La vista era muy espectacular, primero la cara de gusto de Mónica con sus ojos cerrados, sus tetas bailando al vaivén, su cinturita sudorosa y su coñito metiéndose en el nabo de Juanje hasta llegar a los huevos. La estaban gozando en pleno. La cara de Juanje apenas podía verse tras mi prima, pero se le oía gemir y decir:

-Si, si, que bien lo haces!… ¡ me vas a matar ! – ¡ahhhhh, que bien, que bien! – se le oía decir a Mónica entrecortadamente.

Yo comencé a sobarle los huevos a mi hermano y a meterle unos dedos en el culo de mi prima con lo cual se excitaron aún más. En ese momento, mi hermano Juanje, dando pequeños aullidos, se corrió dentro del excitado sexo de Mónica y ella a continuación empezó a cabalgar más fuerte hasta alcanzar también un escandaloso orgasmo unos segundos después. Ella, le daba miedo de que él se corriese dentro así que se la sacó, la puso entre sus tetas y le hizo una paja con ellas. Cada vez que subía la verga de mi hermano, mi prima le daba unos besos en el capullo hasta que al final, no pudo más y se corrió. Mi prima, sujetó con sus labios el capullo de la verga de mi hermano, hasta que él cogiéndole por la cabeza, se la introdujo toda dentro de la boca y se la llenó con su leche…

-Si… aaahhh… Monicaaaa… aaauuuhhh… toma mi lecheeee…

Luego, mi prima se bebió la que pudo pero, se guardó un poco en su boca, junto sus labios a los míos y me la pasó. Imaginaos, nuestras bocas y nuestras lenguas jugando con la leche de mi hermano y su primo respectivamente… joder, fue algo increíble.

Después al rato, le cogimos de nuevo la verga a mi hermano entre las dos y le dimos una mamada espectacular. Nuestras lenguas jugaban con toda ella, chupando una y después la otra hasta que él no pudo más y sé corrió, llenando de nuevo nuestras bocas con su leche. Nos tragamos las dos toda la leche y le chupamos con ahínco con nuestras lenguas por todo su miembro. Él se relamía de gusto.

La verdad es que aquella tarde nos dejamos llevar los tres por nuestro deseo y por nuestra excitación hasta el punto de sentir el máximo placer. Fue toda una gozada, creo que irrepetible. Nos fuimos duchando y vistiendo uno a uno, y salimos a la calle en busca de algo de aire fresco que nos relajara de aquella agitada y divertida tarde. Fue una experiencia que repetiremos más veces y que servirá para conocernos mejor incluso a nosotros mismos.

Bueno, ahí va otro relato de nuestras aventuras sexuales, espero que les guste como los demás… Esperamos sus preciados votos. Muchas gracias y hasta pronto..

Autor: Eva y juanje

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FANTASEABA CON SER CLAVADA POR LA COLA

Publicado por fercho212 en Diciembre 9, 2008

FANTASEABA CON SER CLAVADA POR LA COLA Cuando sentí el segundo chorro de su leche en mi cola, me desvanecí. Había acabado como una yegua en celo

Tuve bastantes novios, puedo decir que he vivido casi todo tipo de experiencias. Antes de continuar con mi relato les quiero contar una de ellas, una que nunca me olvidé y sigo teniendo en mis recuerdos.
Tenía 20 años y salía con un chico bastante rebelde al que mis padres no veían con buenos ojos. Él se juntaba todas las noches a tomar cerveza en un kiosco de la esquina de mi casa y era común escuchar sus risotadas hasta bien entrada la noche. A él le gustaban las bandas de rock, a mí no tanto, pero lo acompañaba a muchos conciertos que casi siempre terminaban con él borracho y peleando. Yo me asustaba mucho. La experiencia que viví sucedió una noche en la que tuvimos que salir corriendo porque él molestó a un grupo de 3 chicos en un recital. Les pidió cerveza de mal modo y lo empezaron a empujar. Él se dio cuenta de la desventaja numérica, me tomó de la mano y empezamos a caminar rápido. Cuando nos comenzaron a correr también lo hicimos nosotros. Pero nos alcanzaron.
Lo agarraron entre dos y le daban piñas en el estómago. Yo gritaba, pero no había nadie en esa calle. El restante se me acercó, borracho como estaba y me empezó a preguntar qué es lo le veía a un boludo (tonto), como ese. Se me acercó un poco más y olí su aliento a cerveza. Yo tenía un buzo atado a la cintura, que me tapaba la cola. A mi novio le encantaba verme en calzas ajustadas porque mi cola lo calentaba mucho, pero en la calle me la hacía cubrir. Mi estúpido novio estaba tratando de zafarse de sus agresores, pero ya estaba muy golpeado y se desmayó. El que se me había venido al humo me sacó el buzo para quedárselo y descubrió mi cola. Se sorprendió al verla y me la quiso tocar, yo le saqué la mano y le dí un bofetazo (cachetada).

Al instante recibí uno yo, quise correr, pero me agarraron los otros dos. Me llevaron a un descampado que había al costado de las vías del tren, a 30 metros. Me arrojaron sobre el pasto dejándome boca abajo. Me quise incorporar, pero me empujaban haciendo que no me de vuelta. Vino el que parecía ser el más grande en edad, de unos 30 años, y me bajó la calza de un tirón, yo me puse muy nerviosa, pero me sorprendí al excitarme y sentir las manos del tipo en mi chancha cola.
Terminó de sacarme las zapatillas y las calzas. Yo permanecía en silencio, no sé porqué. Escuché el cierre que se bajaba. Los otros que me sujetaban las muñecas lo alentaban, oí que se pajeaba un poco y yo sentí que me humedecía. Me empezó a hacer unas caricias en la cola con las que me derretí. Su dedo índice derecho se metía en mi conchita mientras su pulgar me tanteaba el ano. No lo podía creer, me estaba calentando con tres desconocidos que me manoseaban toda. En ese momento se cruzó la idea de que quizás tenía algún desorden mental para sentirme tan puta en esa situación. No pude seguir haciendo conjeturas porque sentí la cabeza de esa pija en la entrada de mi conchita y casi empujé para que entre, yo seguía acostada boca abajo con el mono ese encima.
Se afirmó con sus manos en mi cintura y me la metió toda. Yo despegué mi torso del pasto un poco y uno de los otros chicos me empezó a tocar las tetas, yo susurraba:”… ¿qué me hacen?… Ahhhh… ¿qué me hacen?…” El mono que tenía encima me la empezaba a dar más fuerte. En ese momento sentí que me venía, sentí culpa, pero no me dí importancia, tenía un desconocido clavado en mi concha, ofreciéndole de vista mi cola, y estaba como ida. Para que el tipo acelere sus movimientos estiré mi mano hacia atrás como podía, sobándole el culo peludo, para que me la meta más adentro. Sentí como que se enojaba y me dijo:”… ¡Hija de puta, no te quería acabar!

… ¡aaahhh!…hija de puta…” y me llenó la concha, yo le acabé al instante de sentir su leche adentro. Otro de los chicos le dijo al otro:”…ahora por la cola, por la cola…” No hubo tiempo de nada más porque apareció un patrullero y los chicos se fueron corriendo por el costado de la vía. Yo me quedé tirada unos segundos y me incorporé. Me vestí rápido y fui hacia las luces, donde me esperaba mi novio con la policía. Les dije que casi me violaban, pero que al final no pasó nada. Nos llevaron hasta mi casa, pero durante el viaje no podía olvidarme de las palabras de aquel muchacho antes de salir corriendo, ni de cómo había disfrutado al oírlas.
Esta experiencia me marcó, porque descubrí que ansiaba mucho que me den por atrás. Sutilmente fui haciéndole entender a mi noviecito que la quería por ahí, ya que nunca antes me la había dado. Él se entusiasmó, hubo muchos intentos, pero ninguno se acercaba al placer que sentía al fantasear con una pija clavadita bien adentro. Lo dejé y deambulé de muchacho en muchacho, pero ninguno me lo hacía bien, no lograban que me relaje, eran torpes, etc.

Desgraciadamente me enamoré de Raúl, que me coge como los dioses, pero no sabe hacerme la cola. Una noche de confesiones se lo dije. Él me dijo que aprendería. Le pregunté cómo. Y me dijo que probando, y que si no algo se le ocurriría. Pasó un tiempo y un día me llamó diciéndome que lo espere a cenar con un amigo que iba a llevar.
El amigo en cuestión se llamaba Matías y era del trabajo. Yo me lo crucé un par de veces en las que lo fui a buscar. La cena fue divertida, nada especial, pero notaba que entre ellos dos había una complicidad, sentí que me miraban cuando me daba vueltas y cosas así. Después de cenar tomábamos café y Matías dijo que necesitaba ir al baño. Le indiqué donde era y me senté en el sillón al lado de mi novio. Él estaba medio bebido y se puso cariñoso. Me apretaba las tetas y el culo por encima del vestidito que tenía.

Yo trataba de ponerlo en su lugar, pero también me calentaba. En un momento me dijo que le chupe la pija, yo le dije que estaba loco pero se puso serio, me tomó fuerte del pelo y me repitió:”…chúpamela…” Yo me asusté un poco y quise levantarme, pero él me volvió a tomar del pelo, acercando mi cabeza al cierre del pantalón, me puse nerviosa, pero sus modos me calentaban como nunca y eso me sorprendía. Sacó su pijota de adentro y me la metió en la boca. Estuve un rato así hasta que noté la presencia de Matías detrás de mí. Raúl me permitió girar la cabeza y vi a Matías desnudo, portando una pija a media asta, pero prometedora.
Él sonreía un poco, simpatiquísimamente. Yo seguí chupando la pija a mi novio y traté de no pensar en la presencia de un desconocido a mis espaldas, con suerte mi novio acababa rápido y se acababa el juego. Pero no fue así, mi novio la tenía como de hierro pero no se venía. Matías comenzó a acariciarme la cola levantándome el vestido. Mi tanga pedía a gritos ser removida. Yo me calentaba, pero para que no escuchen gemir seguía chupando golosamente. Hasta que en momento, ya totalmente en pelotas, Matías me mete un dedo en la concha y yo deliro, le digo que quiero más y me mete la cabezota. Yo me meto la porongota de mi novio en la boca y meneo un poco mis nalgas para acomodarme. Matías decía en voz bajita: “…no me vas a hacer acabar…no me vas a hacer acabar…”.

Estaba segura de que le faltaba poco a Raúl para que me llene la boca, pero me detuvo y se levantó del sillón, yendo al dormitorio. Mi torso quedó sobre el sillón y mis rodillas en el suelo. Matías se agarraba fuerte de mi cinturita y me la daba con todo. Yo me volvía loca, tenía vergüenza por lo que estaba sucediendo. En eso veo que mi novio vuelve con su cámara digital y me empieza a sacar fotos siendo cogida por Matías. A mi no me importaba nada, quería acabar. Entonces se la dio a Matías y me sacó estas fotos que ilustran mi relato. El hijo de puta no acababa. Yo le movía la cola para metérmela más y el boludo no hacía más que sacarme fotos.

En un momento Raúl le dijo: “Dale, Mati…enseñame como hacerle la cola…”. Yo me volví loca, me desesperé. Y mentí:”…la cola no, la cola no…ahhh”. Matías se levantó, trajo un pomo de gel de su mochila y se untó mucho por las manos y la pija. Se puso otro poco y me lo esparció por el agujerito de mi cola. Primero empezó con uno, después con dos y luego tres. Y le decía a mi novio:”…una vez que está bien lubricado el agujero, le apoyas la cabeza sin metérsela…primero hacela desear un poco.” Yo no podía creer lo que pasaba y la quería clavada en ese mismo instante. Y siguió:”…despacio le metés la cabeza…acá es donde tenés que hacer un poco de fuerza para que trabe…”

Matías me hacía exactamente lo que le enseñaba a mi novio. “…Cuando entró la cabeza tenés que hacer que se relaje…hacela respirar hondo, con cuidado para que la cabeza no se salga…”. Yo respiraba todo lo hondo que podía y veía a Raúl que se pajeaba de parado. “…Y de a poco le empezás a meter el tronco…si sentís que se te afloja un poco no te preocupes, es normal…parás un poquito y cambiá un poquito el ángulo de entrada para que la sangre circule bien por la pija y se te endurezca más…”.
Yo lo quería todo adentro, si traían un camión de bomberos me lo metía también. Despacio terminó de metérmela. Yo aguanté la respiración y él me retó: “…no, acá tenés que relajarte, encontrá una posición cómoda y disfrutá, mujer…”. Me agarró de la cintura de nuevo y entraba y salía cómodamente, yo me empecé a pajear tranquila, sintiéndolo bien. “¡Mierda…tenés una cola!…me vas a hacer acabar…” En eso se acercó Raúl para llenarme la boca de pija, y lo hizo. La leche se caía al piso ya que yo no paraba de gemir. Matías se empezó a mover más rápido empujando la pija de mi novio más adentro en mi boca. Cuando sentí el segundo chorro de su leche en mi cola, me desvanecí. Había acabado como una yegua en celo.
Me desperté en mi cama, al otro día. Muerta de cansancio, me dolía todo el cuerpo. Mi novio se acercó con un vaso de agua y me preguntó si me había gustado. Le dije:” Más o menos”.

Autor: Dani

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CON NOELIA E ISABEL FOLLAMOS COMO LOCOS

Publicado por fercho212 en Octubre 29, 2008

cc Se la metí en el culo y cogí ritmo.
Ella jadeaba y Noelia me hizo una seña, se la saqué a Isabel y se la
metí a Noelia. Me corrí dentro de ella, e Isabel se dispuso a chuparle
el culo y dejárselo limpito

Esta
historia me ocurrió hace 4 años, cuando yo tenía 24. Ese año me
cambiaron de departamento en la oficina y me tuve que amoldar a los
turnos de vacaciones. Como era el último en llegar me tocó tomar las
vacaciones en el mes de Junio. ¡Qué gracia! Mis amigos todavía tenían
clase y otros estaban trabajando.

Total, que se me ocurrió ir a
la casa que tienen mis padres en un pueblo y por lo menos saldría de
Madrid. A mis padres le dije que arreglaría el garaje y el trastero en
esos 15 días y así lo aprovechaba. Llegué allí por la mañana, me
instalé, di una vuelta por el pueblo, vi que no había nadie conocido,
tomé una cerveza en el único bar que hay allí y me fui a casa. El
pueblo es pequeño, y con las personas mayores que me encontré tuve que
dar explicaciones de lo que hacía.

Iban a ser 15 días aburridos
pensé yo, pero… no sabía la sorpresa que me iba a deparar. Al día
siguiente empecé a arreglar el garaje, cuando suena el timbre de la
puerta. Abro, y… sorpresa: Mi vecina Noelia de Madrid, que me cae
fatal, y que no la aguanto estaba en la puerta con un bolso de viaje.

-¡Qué haces aquí! No pregunté, lo exclamé pues me salió del alma.
-¡Vaya recibimiento! ¿Me dejas pasar? -Sí, sí, perdona, pero es que no
esperaba a nadie. -Tu madre y la mía han pensado que te ibas a aburrir,
y como estaba en casa sin hacer nada han dicho que me viniera para acá.
-Me lo podrían haber dicho. -Podrías haber llamado.

La verdad,
es que Noelia es la típica vecina que no la aguantas. Me lleva dos
meses de edad, hemos ido siempre juntos al colegio. Nuestros padres les
gustaba la idea de que hubiese algo entre nosotros, y lo consiguieron:
odio. Yo no la aguantaba y ella lo sabía, pero qué íbamos a hacer.

-¿Dónde voy a dormir?

La
casa del pueblo es grande. Yo tenía mi habitación en una punta de la
casa, así que pensé que la mejor idea sería ponerla en la otra punta,
en la habitación de mis padres. Ella siempre estaba maquinando, siempre
hacía las cosas pensando en lo siguiente, y siempre enredaba a la
gente. En el colegio era así y no creo que hubiera cambiado. Habíamos
perdido un poco el trato; ella llevaba saliendo 4 o 5 años con un chico
que se llamaba Alfredo. Era medio marica o gilipollas. La verdad que
para aguantarla tenía que ser así. Noelia no era guapa. Estaba delgada
pero poco más. Tenía una hermana dos años mayor que nosotros, que
tampoco era guapa pero tenía unas tetas y un culo de campeonato.

Bueno,
volvamos a la historia. A mí me sentó muy mal que Noelia viniese, tanto
si me lo hubieran dicho como si no, pero que le iba a hacer. No la iba
a echar de casa. Salimos a dar una vuelta por el pueblo, y llamé a mi
madre muy enfadado. No sirvió de nada. Pensé que ya que íbamos a estar
juntos pues no me iba a deprimir por ello. Por el pueblo iba haciendo
comentarios que pueden sentar mal a la gente: que si olía mal (hay
vacas y cerdos), que si no había autobuses (en un pueblo de 700
habitantes que iba a haber) y cosas así.

Llegó la hora de comer
y nos fuimos a casa. Hizo la comida, algo bueno tenía que tener,
recogimos los platos, y salimos al patio a tomar el sol. Hacía mucho
sol, y nos pusimos los bañadores. Tenemos unas hamacas y nos tumbamos
en ellas. Vaya cuerpo que tenía mi vecinita. No me había fijado nunca.
Estaba delgada, tenía un buen culo, como su hermana y las tetas, que
eran más pequeñas tenían buena forma. Nos echamos crema y nos tumbamos.
De repente dice:

-¿Y los vecinos? -Ahora no hay nadie en esta
zona. Faltan tres de la izquierda y dos de la derecha. Sólo vienen en
verano. -¿Te importa que haga top-less? -¿A mí? Para nada. (Me estaba
haciendo el machito), como si quieres quedarte en bolas. -Pues estaría
bien. Así no se nos queda marca. ¿Nos desnudamos?

Ya estaba enredando, pero yo no quería quedar mal.

-Desnúdate tú si quieres. -Te da vergüenza.

Otra
vez. Ya me estaba picando, y la verdad es que no me apetecía quedarme
en bolas delante de ella. Nunca había tomado el sol desnudo.

-A mí no me da vergüenza. Y me bajé el bañador. -Vaya, vaya.

Y
también se lo quitó. ¡Cómo estaba la Noelita! Tenía unas tetas
perfectas y su coñito tenía forma de triangulo invertido. Yo no quería
mirar porque se me iba a empalmar, pero Noelia no hacía más que picarme.

-Creo que “tu amiga” quiere saludarme. -Simplemente es educada y se
“levanta” cuando ve a una chica. -Pues dile que se “siente”.

Así
estuvimos un buen rato. Yo me di la vuelta y me dormí. A las 6 me
desperté y Noelia ya no estaba. Me levanté, la llamé, y me contestó
desde el baño.

-Ahora salgo.

Salió desnuda moviendo las caderas y contoneándose bastante.

-Vaya, creo que “tu amiga” quiere saludarme otra vez.

La tenía totalmente empalmada y no me había dado cuenta. Yo entonces contraataqué.

-Pues salúdala, si no te da vergüenza.

Y no me esperaba lo que pasó a continuación. Se agachó, me tomó la polla entre las manos y le dio un beso. Me estremecí.

-Creo que quiere más. ¿Quieres más, pollita?

Y
empezó a chuparme la polla muy despacio. Que gustazo me estaba dando.
Se levantó, me dio un morreo, cogió la toalla de la hamaca, y la
extendió en el suelo. Me indicó que me tumbase, y empezó de nuevo a
chupármela.

Yo estaba atontado, no decía nada, sólo gemía de placer.
Se
dio la vuelta, puso su coñito sobre mi cara y empezamos un 69 de
locura. Yo estaba que reventaba de placer, pero ella era demasiado.
Tenía mi cara empapada de sus jugos vaginales que sabían
estupendamente. Se movía hacia los lados y gemía de placer. Exploté. No
me dio tiempo a decir nada. Ella no paró. Siguió chupándomela, y me la
limpio toda. Yo seguí hasta que ella se incorporó.

No decíamos
nada. Empezamos a besarnos y noté el sabor de mi semen en su boca.
Nunca lo había probado. Yo estaba excitadísimo y me gustó. Nos sobamos,
y empezó de nuevo a tocarme mi pene. Pasarían unos 5 minutos cuando ya
se me puso dura de nuevo y entonces me dijo:

-Disfruta de Noelia y métesela hasta el fondo.

Y
empecé a follarla. Madre mía, que ritmo tenía, lo había hecho varias
veces, siempre en el coche, y nunca había sentido nada parecido.
Cambiamos de postura y empezó a cabalgar encima de mí, hasta que noté
que me venía:

-¡Me viene, me viene! -Toda dentro, no pasa nada….y me corrí.

Se dio la vuelta y me dijo:

-¡Límpiame!

Y
le chupé el coñito empapado de mi semen. Me gustaba. Luego nos tumbamos
sin decir nada y así estuvimos como media hora. Resulta que para
controlar la regla le habían recetado la píldora anticonceptiva y así
follaba cuando quería al Alfredo y a sus amiguitos.

Luego
estuvimos hablando de que no podíamos decir nada ya que en el pueblo
había mucho cotilleo y enseguida se enteraría mi madre y nos haría
volver a Madrid. Todavía existen sitios así. Así que salimos a tomar
algo y cuando me preguntaron la presenté como mi prima, y la gente no
dijo nada.

Esa noche decidí que durmiera conmigo, y así lo
hicimos. Nos quedamos rendidos de la folladita de la tarde. Tan solo un
sobeteo y una medio pajita completaron la noche.
Por la mañana
cuando me desperté, Noelia me estaba sobando la polla, y cuando notó
que estaba despierto, me dio los buenos días y empezó a chupármela. ¡La
primera de la mañana!Seguimos arreglando el garaje, pero tocándonos el
culo y demás, hasta la hora de la comida. Comimos sin decir nada, y
después como si fuera una rutina nos desnudamos para tomar el sol.

-A
mí me gustaría que te afeitases el coñito, le dije tranquilamente. -Por
mí no hay problema, pero si yo me lo afeito tú también tienes que poner
algo de tu parte. -Yo te lo afeito bien.-le dije. -Pues yo también te
lo afeito.

Y lo hicimos, empecé a cortarle los pelitos grandes,
y a continuación le pasé la maquinilla. Se estremecía la muy cabrona de
placer. Se lo afeité todo. La dejé como una niña. Se lo limpié y empecé
a chupárselo, me apartó y me dijo:

-Ahora me toca a mí.

Me
tumbé, me puso una toalla encima de la cabeza para que no mirara, y
empezó a “trabajar”. Yo notaba cuando pasaba la maquinilla y su mano en
mi polla. Estaba tiesa, ¡cómo para no estarlo! Me hizo darme la vuelta
y me afeitó también el culo. Me resistí, pero al final la dejé. Me
estaba gustando, cuando terminó, me hizo darme la vuelta de nuevo y me
dijo:

-¡Voilá!.

Estaba totalmente afeitado. Me hizo
tumbar y empezamos otro 69 como el del día anterior. ¡Qué corrida tenía
la tía! Yo tampoco puede aguantar mucho y me corrí en su boca. Nos
quedamos juntos durante un rato, hasta que ella empezó de nuevo.
Cambiamos de postura y empezamos a follar. Qué placer me daba el no
tener vello. Entraba muy suave. Me corrí otras cuatro veces más. La
última ya no salía nada.

Estábamos extasiados y cansados. Nos
duchamos juntos y salimos a tomar unas cervezas como si nada. Cuando
volvíamos a casa en un rincón le levanté la falda, y se la metí de
golpe. No llevaba bragas, e estaba húmeda. Yo creo que se había corrido
antes alguna vez más. Fue un polvo rápido, pues a las diez o doce
embestidas me corrí. Estaba todo el día empalmado. En mi vida pensé que
iba a tener tanto aguante.

Así seguimos hasta el fin de semana.
Estábamos el viernes a punto de comer cuando suena el timbre de casa.
yo no esperaba a nadie. Sería alguna vecina a preguntar por algo. fui a
abrir….y sorpresa: Isabel, otra compañera de colegio a la que no veía
desde hacía 6 o 7 años. Isabel estaba buenísima, era la pijita de clase
y por eso no caía bien. yo no la había vuelto a ver, pero la verdad es
que no había cambiado, bueno, sí, sí había cambiado: más tetas, más
culo, más buena.

-¿Qué haces aquí? -Me invitó Noelia a pasar el fin de semana. No te importa ¿verdad?

Otra
vez Noelia enredando. Que iba a hacer. la llevé a la habitación donde
se suponía que dormía Noelia y no dije nada. Las dos se abrazaron como
si no se hubieran visto desde hacía tiempo, y nos dispusimos a comer.
Llegó la hora de tomar el sol, y yo no sabía qué iba a ocurrir. Me puse
el bañador, estiré la toalla en el suelo y me senté. En ese momento
salieron las dos por la puerta. En pelotas, sí, estaban completamente
desnudas. Yo me quedé boquiabierto con una expresión de tonto que
flipaba. Dijo Noelia entonces:

-¿No te gusta la sorpresa?

Yo no dije nada.

-Parece que le dan miedo dos chicas en pelotas. Dijo Isabel. -No hija,
no, pero es que no me lo esperaba. -Ya me ha contado Noe lo que tú le
haces. Espero que a mí me trates igual.

Yo estaba desconcertado.
Las muy cabronas querían follarme juntas, y a Noelia le daba igual. Yo
no iba a ser menos. Pensaba que esto era un sueño que nunca ocurría.
Colocaron las toallas en el suelo, se sentaron y empezaron a morrearse
y a sobarse. ¡Así que también les iba el rollo lésbico! Ni que decir
tiene que mi polla estaba a reventar. Entonces dije:

-¿Puedo yo
también jugar? dije mientras me bajaba el bañador y saltaba mi polla
como un resorte. -Me la tienes que presentar, dijo Isabel. Estaba
buenísima.

Me acerqué, la cogió con las manos y empezó a chupar. Se paró y dijo:

-Vaya, así que los dos jugáis a los peluqueros.

Ella tenía una mata de pelo considerable, así que se abrió de piernas y dijo:

-Noe, ¿porque no me lo quitas?

Noe
se levantó y fue a buscar los utensilios. Nosotros nos quedamos en la
toalla besándonos y sobándonos. Vino entonces Noelia, Isabel se tumbó,
y empezamos a rasurarla. Yo quería intervenir, e Isabel me dijo:

-Tú afeitarme las axilas.

Tenía
el saliente del pelo, y yo cogí la maquinilla y me puse por delante a
afeitar. Mi polla quedaba cerca de su cara, y ella se colocó y empezó a
chupármela. Vaya espectáculo que dábamos. Cuando Noelia terminó, la
limpió y empezó a chuparle el clítoris. Isabel se retorcía pero no
paraba de chuparme a mí. Yo me coloqué encima y también empecé a
chuparle el clítoris junto a Noe. Sabía riquísimo. Después de un rato
así, Noe me dijo que me la follara. No lo dudé. Se la metí de un golpe
y empecé a embestir. Ella me dijo riendo:

-No tengas prisa que tenemos toda la tarde.

Cuando
llevaba un rato me hizo parar para que no me corriera, y mientras ellas
se besaban. A continuación Noelia puso el culo en pompa y se la metí.

-¡Me corro, me corro! -Aquí, aquí. Y se pusieron delante para recibir la corrida.

Las
puse perdidas de semen y ellas empezaron a lamerse la cara y a besarse.
No era la primera vez que lo hacían juntas. Isabel fue dentro de la
casa y salió con una bolsa. La abrió y dijo:

-Traigo unos juguetes.

Eran
consoladores de todo tipo. Noelia cogió uno que era transparente pero
que medía unos 30 cms. y empezó a jugar con él y a metérselo en el
coño. Acabó metiéndose casi todo. Gemía la muy cabrona de placer. Yo
sólo podía meterle 16 cms. que era lo que tenía. Isabel cogió uno de
acero inoxidable, se untó el culo de vaselina y empezó a metérselo por
detrás. Yo miraba atónito. Entonces Noelia se sacó el que tenía dentro
y me lo dio a chupar. Quería que yo le hiciera una “mamada” al
consolador. Se la hice. Sabía a ella. Estaba muy bueno. Mientras me
tocaba la polla que la tenía otra vez a 100.

Isabel me dijo
entonces que se la metiera por el culo. Nunca lo había hecho por
detrás. La metí despacio pero le entraba muy bien y enseguida cogí
ritmo. Ella jadeaba y Noelia mientras estaba con el de 30 cms. por el
culo. Me hizo entonces una seña, se la saqué a Isabel y se la metí a
Noelia. Me corrí dentro de ella, e Isabel se dispuso a chuparle el culo
y dejárselo limpito. Yo estaba agotado de tanto trajín pero ellas
parecían insatisfechas. Isabel sacó entonces una polla sujeta con unas
cinchas y se la puso. Se acercó a mí y me hizo “realizarle otra
mamada”. Después se la metió a Noe por detrás y se la folló. Noe gemía
y gemía. Cambiaron de posición e Isabel se tumbó. No se sentó encima y
se lo metió todo. Era una polla espectacular, mediría como uno 25 cms.
y bastante gorda.

Follaban las dos increíblemente. Noe se agachó
y me dijo que yo también se la metiera. Se la metí por el culo. Tenía
dos pollas dentro. Me encantaba. Paramos y cambiamos las posturas.
Ahora la que recibía era Isabel. Otra gozada y otra corrida. Entonces
yo empecé a limpiarle el coño y el culo a Isabel mientras Noelia empezó
a sobarme mi culo y meterme algún que otro dedo. Al principio no me
gustó pero enseguida me excité. Entonces noté como me metía el
consolador metálico.

Uffff!, que placer me estaba dando. Isabel
se puso la polla, y en ese momento me la empezó a meter a mí. ¡Me
estaban dando por culo!. Pero que gozada. Nunca lo habría imaginado.
Era una mezcla de dolor y placer que me estremecía. Noelia mientras me
chupaba la polla hasta que me corrí en su boca. Acabamos los tres
tumbados boca arriba. Luego nos duchamos y nos fuimos de marcha a un
pueblo cercano donde tomamos unas copas sin hacer nada especial. Al
llegar a casa Noelia e Isabel se fueron a dormir juntas a hacer también
lo que les viniese en gana. yo por mi parte me quedé frito.

Al
día siguiente Isabel volvió a Madrid, no sin antes echar un buen polvo
los dos juntos. Nos despedimos y hasta la fecha. Noelia y yo follamos
como locos esos días restantes aunque notábamos que nos faltaba algo.
Después de esos días dejamos de vernos hasta hace un mes que me
encontré con ella.

Esa es otra historia. Saludos.

Y recuerden votar mi historia…

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DE ORGIA EN EL LABORATORIO

Publicado por fercho212 en Octubre 29, 2008

DE ORGÍA EN EL LABORATORIO Se la clavé, empecé el metisaca y Claudia comenzó a comerle el coño. Belén tenía un orgasmo y yo me corrí, Claudia se la metió en la boca y eyaculé, Belén hizo un buen trabajo con la polla de Tomás

Me llamo Miguel y la experiencia que voy a contar fue, desde luego, totalmente inesperada para mí, pero tengo que decir que fue una de las más placenteras que he experimentado.

Primero tengo que poner un poco la cosa en situación. Tengo 31 años, soy de estatura normal (1,80) y complexión física bastante aceptable, ya que practico algo de deporte y me alimento de forma razonablemente sana. Estoy casado con Claudia, un auténtico bombón. Es tan alta como yo, rubia, delgada, a pesar de lo cual tiene unas tetas de buen volumen y además duras como piedras. Practicamos sexo varias veces a la semana y con frecuencia tenemos cosas como sexo anal, mamadas, uso de consoladores, etc., pero siempre los dos solos.

Desde que nos casamos, hace un par de años, yo no le había sido infiel (cuando éramos novios reconozco que sí) y, hasta lo del día de la experiencia que voy a relatar, estaba convencido que ella tampoco, pero ahora sospecho que una mujer tan ardiente como demostró ser difícilmente se puede conformar con un solo hombre. Pero, bueno, no nos desviemos de la experiencia en cuestión.

Yo trabajo en una empresa que desarrollamos productos electrónicos y tenemos que usar instrumentos bastante complicados. Uno de ellos es el osciloscopio digital, el cual era manejado por un señor mayor que se había jubilado recientemente, y por mí. Al jubilarse ese señor, la empresa contrató a una chica recién salida de la Universidad y, entre sus funciones estaba la de manejar ese aparato, y por casualidad resultó que esa chica, Belén, era del pueblo de los padres de mi mujer y por tanto se conocían.

Belén se presentó a su primer día de trabajo. Era una chica menudita pero muy bien proporcionada. Tenía unos labios carnosos que parecían estar hechos para hacer mamadas y tenía también unas curvas de infarto. Parecía anunciar que era una máquina de follar. Yo, aunque habitualmente ando algo salido, desterré de mi cabeza pensamientos sexuales acerca de ella porque yo nunca pienso ser un baboso ni ponerme en evidencia delante de nadie, y mucho menos arriesgar mi posición en la empresa o ser acusado de acoso.

El jefe del laboratorio, le mostró el laboratorio y después estuvieron un rato largo en su despacho, supongo que explicándole cuáles iban a ser sus funciones en los próximos tiempos. Después salieron y el jefe del laboratorio me pidió que le explicara el uso del osciloscopio digital, y así hice. Es un aparato complejo, pero Belén parecía haber sido una buena estudiante y la mayoría de las cosas ya las sabía, sólo le tuve que explicar particularidades muy concretas de nuestro instrumento. Así acabó nuestro primer encuentro, que se desarrolló con normalidad y cordialidad.

Ese mismo día, cuando llegué a casa a comer (en el trabajo sólo tenemos horario de mañana), me encontré con mi mujer Claudia, que tiene horario en su despacho de abogada de mañana y tarde, pero siempre viene a comer a casa. Estaba expectante por saber noticias de Belén, ya que ya sabía que era ella quien iba a venir a mi empresa y yo, simplemente, le conté cómo habían ido las cosas por la mañana. Me dijo que estaba algo preocupada por Belén ya que a mí me había llevado varios días familiarizarme con el osciloscopio digital y entonces a Belén le vendría bien que yo le explicase algo más. Protesté diciendo que era innecesario, pero no hizo caso y decidió llamar a Belén para que fuera conmigo por la tarde al laboratorio (aunque estaría cerrado yo tengo llaves).

Así, hizo y, tras los saludos y bromas de rigor, quedó con ella para la tarde. Después, hizo algo que me resultó raro, llamó a su secretaria a su móvil, le dijo que por la tarde no iba a ir al despacho y le dio una serie de instrucciones para hacer sin su presencia en el despacho. Le dije si no exageraba y me dijo que no, porque quería ver a Belén. Después hicimos lo de siempre, es decir, calentar en el microondas algo cocinado el fin de semana y comérnoslo.

Tras un breve descanso salimos, cogimos el coche y llegamos al laboratorio. Belén ya estaba esperando y, encima, estaba con su novio, Tomás, un chico aproximadamente de su edad, atractivo y con una complexión fuerte, como se suele tener a esa edad. Me extrañó, pero Belén no iba vestida como a la mañana, con jersey y vaqueros, sino que llevaba una camiseta ajustada y una falda muy, muy corta. Tras las presentaciones, fuimos a un bar cercano a tomar un café.

Allí, Belén y Claudia llevaron la voz cantante en la conversación. Empezaron a hablar de conocidos del pueblo de Belén y de la familia de mi mujer. De repente, Belén le preguntó a Claudia cuánto tiempo hacía que habíamos empezado a ser novios. Entonces se lo dijo: “Siete años”. “Ah”, dijo Belén, “entonces te puedo preguntar una cosa, ya que, aunque fuera cierta, pasó antes de que estuvierais juntos, ¿es verdad que fuiste novia de Miguel?”. Contestó Claudia: “Bueno, yo no diría novios, pero sí salimos un verano”. “¿Y él ya se dedicaba a las películas?”, preguntó Belén. Claudia se rió y dijo, “Bueno sí, pero si me pongo a hablar del tema no vais a ver el aparato ese del laboratorio”. Así parecía que zanjaba la conversación, para mi alivio.

Llegados a este punto, tengo que explicar que el tal Miguel era (y es) un actor porno de segunda o tercera fila que fue novio de Claudia; yo ya lo sabía y a mí no me hacía mucha gracia que Belén estuviera enterada del tema. La posibilidad de que se lo contara a mis compañeros de trabajo no me apetecía porque el cachondeo podía ser memorable. Entonces pasó algo que, de entrada, me mosqueó. Claudia propuso: “¿Por qué no vamos los cuatro al laboratorio y, mientras tú le enseñas el osciloscopio digital a Belén, seguimos recordando tiempos del pueblo”.

En fin, fuimos para allá. Entramos, cerré con llave por dentro, y me dispuse a preparar unos cables que hay que usar con el osciloscopio digital. Cuando volví, Belén y Claudia estaban hablando pero en una disposición muy extraña: Belén estaba de pie ante una mesa de laboratorio, que son algo más altas que las normales y, pegada a ella por detrás estaba Claudia.

Belén dijo: “Muchas veces me he puesto cachonda con las películas de tu ex”, y se dio la vuelta quedando las dos pegadas de frente. A corta distancia, Tomás las observaba. Claudia es más alta que Belén y esta tenía que mirar para arriba. Entonces contestó Claudia: “Bueno, no está mal, pero te invito a que pruebes lo que tengo ahora”.

Yo alucinaba de tal manera que pensé que había oído mal. Pero entonces me quedó claro había oído bien: Claudia le metió a Belén la mano por debajo de la camiseta y me dijo: “Cariño, acércate”. Entonces le quitó la camiseta, Belén se quedó con el sostén, que difícilmente cubría sus tetas excitadas, y se dieron un morreo prolongado y apasionado.

Yo nunca me había imaginado que a Claudia le gustara morrear con otra tía, pero aquel día me llevé bastantes sorpresas. Me acerqué, alucinando todavía, pero no llegué a tocarlas. Mi polla estaba ya durísima pero no me atrevía a pasar a la acción. Claudia le metía ahora a Belén una mano por debajo de la falda y ésta empezaba a ponerse realmente cachonda mientras se dejaba hacer. Yo empezaba a pasar del estado de alucinamiento al de preocupación, ya que Belén iba a ser mi compañera de trabajo y podrían crearse situaciones incomodas y no recomendables en un futuro. Pero entonces me di cuenta de una cosa: Tomás había agarrado a Claudia por detrás y le sobaba las tetas y el coño, pero por encima de la ropa.

Pensé entonces: “¡Joder!, no voy a ser el único pardillo de la reunión”, y decidí lanzarme y olvidarme de todo. Pegué entonces mi boca a la de Claudia y Belén, que seguían morreando, y me uní al intercambio de saliva. Le solté el sujetador por detrás a Belén, y, al quedar sus tetas descubiertas, se las agarré con fuerza. Ellas separaron sus bocas, lo cual aprovechó Tomás para sobar con mayor comodidad a Claudia, sin dejar de agarrarla por detrás, mientras le pasaba la lengua por el cuello.
Senté a Belén en la mesa, le quité las bragas y un coño delicioso quedó ante mí.

Se lo sobé cuidadosamente mientras morreábamos, y, al acariciarle el clítoris, gimió profundamente. Seguimos así un rato y entonces ella llevó su mano a mi paquete, y después de acariciarlo desabrochó mi pantalón y empezó a acariciarme la polla.

Estaba tan caliente que casi me corro en aquel momento, pero no fue así. En aquellos momentos casi me había olvidado de Claudia y Tomás y bajé la cabeza y empecé a comerle el chocho a Belén. Ella gemía y movía las caderas compulsivamente. Olía como debe oler un chocho, un olor intenso y algo ácido, pero sin pasarse. El flujo vaginal era muy abundante. Poco tardó en correrse aquel pedazo de hembra.

Entonces me acordé de Claudia. ¿Estaría mirando? ¿Qué pensaría? Saqué un momento la cabeza de la entrepierna de Belén, que suspiró, para mirar a Claudia u Tomas y lo que vi me hizo flipar. Claudia, para aceptar sexo anal, suele necesitar mucho tiempo de excitación, media hora o más, y, en aquel momento, Tomás la estaba enculando. Con un par de minutos, aquel tipo ya se la había clavado en el trasero. Él se había sentado en un taburete, con su verga hacia arriba, y ella se había sentado encima introduciéndola en su ano. Estaba mirando hacia nosotros, de forma que nos ofrecía la visión de su coño, libre, aunque se frotaba el clítoris frenéticamente. Me dijo Belén: “Dale tú ahora, que esté servida por los dos agujeros”. Claudia se unió a la petición: “Cariño, fóllame”.

Yo estaba caliente con Belén, en aquel momento prefería follármela a ella, pero no iba a negarme a lo que me pedía mi mujer, por lo que, sin más contemplaciones, le metí la polla en el coño. Tras unos inicios torpes, ya que tenía que adecuar mi movimiento al de mi mujer subiendo y bajando con la polla de Tomás en su culo, empecé a disfrutar. Mi mujer se corrió en seguida pero quería continuar: “Más, más”, gemía. Además, Belén empezó a lamerme el ano, con lo que me sentía en el paraíso. De seguir así, no tardaría mucho en correrme.

En ese momento, Tomás se corrió dentro del culo de Claudia. Además echó un grito de escándalo que hizo que Claudia se asustara y se incorporara, con lo cual la cadena de cuerpos se rompió. Belén, ágilmente, se dirigió a la polla de Tomás que seguía eyaculando para terminar de chupar todo. Después, metió la lengua en el culo de Claudia para intentar aprovechar el semen que allí había quedado. Con la boca chorreando semen se dobló ante Tomás y continuó lamiéndole la polla. Al hacerlo, le caían chorros del semen de su novio, que iban a parar al suelo.

La posición de Belén era perfecta: el culo en pompa ante mí. Se la clavé por detrás y empecé a meter y sacar suavemente, aunque acelerando. Claudia se deslizó por debajo de ella y, desde el suelo comenzó a comerle el coño. Notamos que Belén tenía un orgasmo y, casi al instante, noté que me corría yo también. La saqué y la dirigí hacia abajo. Claudia se dio cuenta y se la metió en la boca, donde eyaculé copiosamente. Un chorro le caía por la barbilla. Entretanto, Belén había hecho un excelente trabajo con la polla de Tomás, que no sólo se había vuelto a levantar, sino que ya se corría otra vez. Entonces, Claudia se la arrebató a Belén y se la metió en la boca aún llena de mi semen, que así se mezcló con el del Tomás.

Aquello era mucha cantidad para la boca de Claudia. Se le caían dos gotas por los labios. Entonces Belén fue hacia ella y volvieron a morrear, compartiendo toda la leche. Algunas gotas se les cayeron, resbalándoles por las tetas, pero gran parte se lo tragaron. Aunque acababa de correrme, la excitación de ver a Belén y Claudia morreando con las bocas llenas de semen hizo que volviera a sentir que la polla se me empezaba a levantar.

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UNA POLLA Y DOS COÑOS -

Publicado por fercho212 en Octubre 1, 2008

UNA POLLA Y DOS COÑOS Me puse a 4 patas y le dije: A ella despacio, cuando te emociones te pasas a mi culo y me la metió de una y comenzar a follármelo, cuando se corría se iba a su culo para ir con tranquilidad

Queridos folladores:

¿No resulta curioso como un mismo acto (en este caso follar como una autentica guarra) puede ser o el peor de los pecados o la mejor de las bendiciones dependiendo del sujeto que lo juzgue?

Ayer se cumplió la promesa que tenía pendiente con Carlos: Hicimos un trío, él, yo y una chica con la que él se había liado hacía tiempo que era bisex, pero empecemos por el principio.

Carlos llamó a Cristina (así se llama su amiga bisex) y le explicó lo que pretendía, la chica accedió a quedar con los dos e ir a cenar y después ya se vería, lo cual me pareció bastante prudente, ella y yo no nos conocíamos de nada y lo lógico es que por lo menos nos veamos(tampoco hace falta intimar mucho más para lo que teníamos pensado hacer). Por lo que Carlos me contó Cristina es una chica muy abierta y desinhibida, un poco guarra, para entendernos, así que supusimos que no solo cenaríamos.

Entonces llegó el sábado, a diferencia de con el otro trío no hice grandes preparativos, en el otro digamos que jugaba el papel de organizadora del evento, en este era una mera invitada, aunque iba con total intención de reclamar mi protagonismo llegado el momento…

Así que mi sábado pasó relativamente normal, por la tarde me duché (no fue necesario depilarme nada puesto que lo tenía todo ya libre de estorbos) y al salir de la ducha me puse el albornoz y me dirigí a consultar mi correo, como a raíz de publicar el primer relato recibo mensajes bastante excitantes comencé a sentir bastante calor y a ponerme cachonda, supongo que el hecho de saber lo que me esperaba ese día me ayudaba, aunque francamente tampoco me hace falta mucha ayuda, me paso el día en celo…

Entonces se conectó mi ciber-follador… es una persona con la que llevo años ciber-follando y francamente… no hay dos iguales, no se cuanta leche suya y flujos míos han bañado nuestras manos durante este tiempo, pero posiblemente los suficientes como para acabar con la sequía del mundo… y yo que estoy muy comprometida con la causa decidí esa bonita tarde seguir colaborando… así que comenzamos a tocarnos llegando a correrme tres veces… obviamente volví de cabeza a la ducha (puedo permitirme dos duchas después de todos los líquidos que aporté)

Bien, pues después de adecentarme y arreglarme me reuní con Carlos… el cual comprobó que llevara la ropa que me había sugerido ponerme (curiosamente era ropa bastante decente, unos vaqueros y encima una camiseta de tirantes de las que se ciñen en el pecho y después caen, además es bastante larga, también decidió que me pusiera un conjunto de ropa interior de Snoopie, así que le complací, aunque no terminaba de entenderlo).

Durante el trayecto al restaurante en el que habíamos quedado con Cristina le pregunté que porque me había hecho vestirme así cuando la ocasión requería una vestimenta más provocativa…

Y me dijo que quería “engañar” a Cristina, que al tener yo cara de santa e ir vestida como tal se sorprendería mucho más cuando descubriera la puta que soy. Yo vi perfecta la explicación pero encontré un problema: Que ocurriría si Cristina al creerme una puritana no accedía al trío…? Y él me dijo que Cristina la única reserva que tenia y el único motivo por el cual no había accedido directamente era por si yo no era de su agrado físicamente…. pero que estaba convencido de que lo sería… no obstante me dio “permiso” para demostrar sutilmente que las apariencias engañan…

Y llegamos al restaurante, habíamos quedado en reunirnos en la puerta, nosotros llegamos pronto y allí no había nadie…. así que nos pusimos a charlar y a esperarla… y de repente me dice Carlos: Es esa que viene por ahí! Y vi una chica muy llamativa, con el pelo negro, largo y ondulado… Iba (al contrario que yo) vestida y pintada muy provocativa (falda corta, tacones altos, camiseta escotada) Según se acercaba pude ver que no era una chica excesivamente guapa (fea tampoco) pero es la típica chica cañón que sabe sacarse partido y que además tiene un cuerpo bonito. Aunque no soy bisex ni lesbiana decidí al verla que ya que me había embarcado en esta aventura podía follármela y disfrutarlo… (me folló millones de veces mi propia mano…. porque no iba a follármela a ella? decidí tomármelo como una forma de hacer disfrutar a Carlos y ya que estábamos nosotras dos también, para mi ella durante esa noche iba a ser un consolador gigante cuyas pilas iban a ser el placer que yo la provocase…)

Cuando llegó donde estábamos saludó a Carlos, parecía simpática y cariñosa, al menos su saludo lo fue…. y después nos presentamos… Me dijo que era muy guapa, que Carlos la había comentado algo pero que no pensó que lo fuera tanto…. Y yo decidí empezar jugando al juego de Carlos… así que la respondí tímidamente que gracias… Pasamos al restaurante, nos sentamos y comenzamos con conversaciones normales, yo respondía a las preguntas que me hacía pero me mantenía en un segundo plano, jugando a la niña prudente y tímida… Nos tomaron nota, nos sirvieron la cena y seguíamos así…. ellos mantenían una charla animada en la cual yo me involucraba lo justo para que no resultara incómodo ni pareciera mal educada…. Entonces decidí que era el momento de comenzar a mostrar un poquito mi verdadera cara y la hice una pregunta (poniendo mi cara y voz de santa): De que os conocéis Carlos y tú? Obviamente supuse que ella sería prudente con su respuesta porque ni siquiera sabría lo que el me había contado, y acerté: Soy amiga de su prima y nos presentó.

A lo que respondí: Ahhhh, ¿es verdad la noche que os pasasteis follando no?

Y ella un poco descolocada (supongo que no sabía si lo decía en plan celos) me dijo: Pues si, esa noche…

Entonces yo miré a Carlos le di un beso y le dije: A que lo hace bien?

Y ella dijo: Si, eso creo recordar… Entonces volví a mi personalidad de niña buena y cambié radicalmente el tema de conversación.

Poco a poco me fui involucrando más en la conversación, intentando no olvidar del todo mi papel de “inocencia” y así terminamos los 3 charlando de todo un poco, la chica me resulto simpática y alegre…. me agradó….. por el momento la conversación, quitando el momento que yo provoqué no había sido dirigida hacia el sexo (lo mismo se pensaba que iba a asustarme, jaja, pobre tonta) entonces nos trajeron los postres…. yo pedí una copa con dos bolas de helado (sugerente, mmmm) y comencé a chupar la cucharita mirando a Cristina de la manera más excitante y discreta que podía (estábamos en un restaurante, no era plan de dar el espectáculo) y ella no me quitaba ojo…

Ya no me cabía duda de que la gustaba, con darle un poco de pie se vendría con nosotros sin lugar a duda… entonces volví a llenar la cucharita y se la llevé a Carlos a la boca, el cual se lo comió mirándome con cara de cabrón en celo. Después volví a llenar la cucharita y me la metí a la boca pero sin vaciar el contenido, volví a sacármela y se la volví a dar a Carlos, el cual volvió a comérselo pero en esta ocasión miraba a Cristina…. volví a llenarla y esta vez se la llevé a ella a la boca…. la cual se lo comió sin rechistar…… y después de eso pagamos la cuenta y decidimos irnos por ahí a tomar algo…

Nos fuimos a un pub a tomar algo, estuvimos los 3 hablando un rato, estaba resultando todo agradable, yo comencé a mostrarme abierta y a involucrarme pero con reservas, con cierta timidez fingida que esperaba dar a entender que en la cama soy igual, es como cuando una persona q no es cariñosa te da un abrazo….. lo disfrutas mucho más que si esperas el abrazo.

Entonces llegó el momento de las provocaciones y las decisiones ( yo lo hubiera planteado todo más abierta y rápidamente, pero no lo dirigía yo así que no marcaba el ritmo ni la forma).

Carlos comenzó a ponerse cariñoso conmigo, pero cada cosa q me hacia lo hacia mirándola a ella, yo mostraba decencia, en una ocasión me tocó una teta y yo puse cara de enfado y me retiré, Cristina no nos quitaba ojo, el se apretaba contra mí mientras hablaba con ella, me besaba el cuello pero mirándola con cara de vicio…… y varias provocaciones de ese tipo. En un momento dado me fui al baño y cuando regresé Carlos me dijo al oído que había hablado con ella y que ella quería hacerlo pero que le daba la impresión de que yo no estaba muy segura y era demásiado tímida para hacer algo así cuando ni siquiera soy bi.

Se fue al baño y me pidió que hablara con ella y que a la salida quería irse a follarnos a las dos, que lo hiciera como me diera la gana. Así que tenia dos opciones:1ª Mostrarle mi verdadera cara para que comprendiera que de tímida ( al menos en lo que al sexo refiere) nada, y de vicio mucho. 2ª Intentar hacerle saber desde mi papel de santa que estaba dispuesta. Y decidí empezar por la 2ª opción ya que si esta no salía bien podía recurrir a la 1ª. Así que la dije agachando la mirada y fingiendo vergüenza:

-Tú sabes que hay cosas que a lo mejor no te apetece hacer mucho pero lo haces por las personas que te importan no? Pues esta es una de ellas…. Por lo que a mi respecta estoy decidida, ¿y tú? Y me dijo:

-Yo quiero, claro que quiero, pero me da mal rollo si vas a estar pasándolo mal, no se como actuar contigo, si dedicarme solo a Carlos si dedicarme también a ti….Supongo que sabes que yo soy bi… lo que significa que puedo sentir la misma atracción hacia ti que como hacia Carlos… así que necesito saber para no meter la pata si tú vas a involucrarte con los dos o solo con él…

A lo que la contesté: -No se como puedo reaccionar, por mi probamos sin compromisos, si vemos q es incomodo o no funciona cortamos y cada uno por su lado……te parece?

Así que con esas nos fuimos los 3 en busca de un hotel, cosa que se complicó bastante ya que no estábamos en una zona de muchos hoteles y no se porque en los que entramos no tenían nada libre…..por lo tanto terminamos en un hostal, que más bien se puede llamar picadero que alquilan habitaciones por horas y además tienes que decir con antelación por cuantas horas lo quieres para que ellos puedan conocer la disponibilidad de sus habitaciones. A la hora de decir horas ella dijo 3, desconozco el motivo, yo habría dicho más, aunque claro, yo sabia que íbamos a disfrutar, ella tenía serias dudas.

Nos fuimos a la habitación, al llegar yo me senté en la cama (que ganas tenia de poder ser yo, pero Carlos aún no me había dado permiso), ella estaba también un poco descolocada, la pobre no sabia si follarme, ni siquiera si mirarme o me iba a incomodar, si podía follarse a Carlos o iba a empezar yo… así que claramente la situación tenia que manejar la Carlos, y así lo hizo:

Se acercó a mi y me hizo ponerme en pie y le dijo a Cristina:

-¿Que te parece? ¿Está buena? Y ella dijo que sí, que era muy guapa…

Y Carlos le dijo:

-Pero yo te pregunto si te parece que está buena, no que si es guapa…. (Yo a todo esto intentaba mostrar corte)Carlos continuó diciendo: -Aunque como va vestida así poco marca, espera, que te enseño…

En ese momento me hizo levantar los brazos y me sacó la camiseta, dejándome con los vaqueros y el sujetador de snoopie… y dijo: -Vaya sujetador, de muñequitos, apuesto a que el tuyo es más sexy…. por cierto, ahora que ves más…a que está buena?

Ella dijo:

-Si, está buena…

Ella estaba cortada ante mi supuesto corte, y el cabrón de Carlos parecía disfrutarlo porque no ponía fin al juego, luego me confesó que él que sabía lo putas que podíamos llegar a ser ambas estaba disfrutando de vernos tan modositas…

Entonces se alejó de mi y fue hacia Cris, la dio un morreo mientras la tocaba las tetas, ella me miraba, supongo q pensaba q en cualquier momento iba a decir: Hasta aquí hemos llegado, no quiero continuar…. Entonces la quitó la camiseta, y efectivamente su sujetador era mucho más sexi, negro, semitransparente, con encajes… Y me dijo:

- Mírala… ¿Te gusta su sujetador? Y yo dije:- Si, es muy bonito…

Entonces se lo quitó, y la dio un besito en cada pezón… Vino hacia mí y me quitó el mío (ella me miraba las tetas, supongo que la excitación la iba haciendo perder un poco la vergüenza) Carlos me puso el sujetador de ella y me dijo:

-Ahora que llevas el sujetador de puta tienes que convertirte en puta.

Dicho y hecho, al momento dije:

-Aún sigo llevando el tanga de Snoppie, mira: (y me quité los pantalones). Así no puedo ser una puta completamente.

Entonces me acerqué a Cris y la dije:

-Con tu permiso…

Me agaché, la metí las manos bajo la falda, agarré el tanga y lo bajé… cuando llegué al suelo ella levantó los pies para permitirme sacarlo, entonces frente a ella me quité el mío y me puse el suyo:

-Que tal me queda? (les pregunté mientras giraba para que ambos pudieran verlo por delante y por detrás) -Muy bien (respondieron los dos)Cristina se quedó un poco descolocada ante mi cambio de actitud, a la pobre se lo estábamos poniendo difícil. Entonces Carlos dijo a Cris: -Bueno, si ella ahora es la puta tú tienes que ser la santa…

Así que se acercó y la puso mi sujetador, le quitó la falda (dejando su coñito al aire) y le puso mi tanga.

Ella se dejaba hacer, pero no hacía nada, entonces Carlos comenzó a reírse y le dijo; Nunca te había visto tan descolocada y pasiva… ya entenderás todo, no te preocupes….. Y dirigiéndose a mi dijo: -A ver la puta, que demuestre lo puta que es, y la santa por supuesto que lo demuestre también, nada de tocarse y luego comprobaremos que no se haya mojado…

(A esas alturas yo ya me sentía bastante zorra, nunca antes había llevado ropa interior usada de otra mujer, y verla a ella, entre excitada, cortada, descolocada y sobre todo con mis bragas puestas me ponía cachonda, así que decidí hacerla mojar las bragas… mis bragas, y a su vez yo mojar las suyas, como recuerdo)

Así que comencé a dar el espectáculo habitual, mi carta de presentación e invitación… me saqué los pechos del sujetador, acariciándolos, endureciendo mis pezones…. escupí mi escote y lo esparcí con mi mano por mis tetas….. Ninguno de los dos se tocaba por el momento, pero miraban con cara de excitación, ella tenia prohibido tocarse y Carlos aunque ya se le notaba el bulto seguía teniéndola guardada…

Entonces continué, esta vez enseñando mi coño, que ya comenzaba a mojarse, eché el tanga a un ladito y me abrí los labios, enseñando mi clítoris, después abrí mi agujerito y comencé a meterme un dedo para que oyeran que ya chapoteaba…. Entonces volví a colocarme el tanga y me volví a meter un dedo (lo que pude teniendo en cuenta que lo hacía con el tanga) y a recorrer mi raja, secando mi coño con el tanga de Cris, lo estaba empapando… a estas alturas Carlos ya se la había sacado y había tenido que rechazar el intento de Cris de tocársela…

Luego me puse de espaldas y me doblé, dejando mi culo en pompa…. eché el hilito del tanga hacia un ladito para mostrar mi agujerito y abrí mis cachetes todo lo que pude… para que se viera bien, abrí y cerré mis cachetes varias veces y después me volví a meter el hilito entre estos y estiré, frotándolo contra mi ano…

Con que facilidad había pasado de santa a puta… y todo por una ropa interior milagrosa… Después de empapar el tanga de Cris me lo quité me acerqué a ella y la dije mientras la acercaba el tanga a la cara:

-Cuanto lo siento, mira lo que le ha pasado a tu tanga…… lo he ensuciado…… (y lo acerqué a su nariz para que pudiera olerlo) mientras tanto Carlos se acercó a nosotras y metió la mano entre las piernas de Cris y me dijo:

-No te disculpes, ella no se ha quedado atrás…

Y tras tocarla bien el coño con el tanga puesto se lo quitó y me lo hizo oler diciendo:

-Ves? igual de cochinas las dos…

Y yo le dije que dudaba que él fuera mucho mejor, que seguro que ya tenia el capullo sabroso, el me invitó a probarlo, y así lo hice, me agaché y comencé a comérsela… Cris miraba pero no hacía nada tras un ratito de mamada me incorporé y la dije:

-Todo ha sido un juego, de tímida no tengo nada, como ya sabes no soy bi, pero como experiencia aislada estoy dispuesta a involucrarme hasta donde haga falta y nos haga disfrutar a todos, así que por favor sal del ensimismamiento y haz lo que te venga en gana, tanto con Carlos como conmigo, por lo que a mi respecta tienes vía libre. A lo que ella contestó:

-¿Has estado todo el rato fingiendo y actuando? ¿En serio no te molesta que me pongas tan cachonda o más que Carlos? ¿y tampoco te molesta que Carlos me ponga cachonda? Por qué yo podía comprender que lo hicieras por él, pese a no hacerte gracia pero por como lo planteas ahora pareces tener el mismo interés que él…

-No me molesta nada, si, he estado fingiendo, hasta mi forma de ir vestida es premeditada, todo preparado por Carlos, quería engañarte para luego sorprenderte, y aunque esto comenzó como una historia para satisfacer a Carlos una vez metida en materia prefiero disfrutar todo lo posible… Ahhh y me encanta que la gente se sienta cachonda conmigo, lejos de importarme te lo agradezco, es más, me esforzaré en ponerte más cachonda que Carlos… (a todo esto Carlos mediaba, pero la conversación importante fue nuestra, omito sus intervenciones)

Tras finalizar esa conversación me acerqué a ella y la di un morreo mientras la cogía una teta (forma de confirmar mis palabras) he de reconocer que para mi era la primera vez que besaba y magreaba a una mujer con deseos sexuales…. y la situación me resultó excitante, acto seguido ella comenzó a tocarme el coño, con delicadeza…. Mmmmm, me estaba encantando sus suaves y delicadas caricias…. pero en ese momento pensé en Carlos, ambas nos arrodillamos y comenzamos a comérsela, yo escupía y ella esparcía con la lengua, nos morreábamos dejando la polla entre medias, una le succionaba los huevos y la otra la polla, hasta que ella se quedó comiéndole el rabo y yo me dediqué a su culo.

Huelga decir que nos estaba poniendo a parir: Putas, zorras, viciosas, guarrilladas, zorritas… (Todas esas palabras que pese a ser muy poco originales y bastante soeces a mi me ponen mucho) Bueno, pues me esmeré con su culo tanto como Cris con su rabo, me pareció una buena mamadora, y a juzgar por los gemidos de Carlos creo que lo era…

Yo dibujaba círculos con mi lengua en su ano, doblé la lengua haciendo una canuto (cosa que no todo el mundo puede hacer, depende de un gén que obviamente poseo, puesto que he venido a este mundo para gozar y hacer gozar, y la naturaleza ha cuidado hasta el más mínimo detalle) y comencé a meterse la y sacársela del culo, presionando con fuerza para que entrara bien, hasta que me dijo:

- No la saques, déjala dentro… Y a cris lo mismo… Corriéndose en la garganta de Cris con mi lengua en su culo… Su primera corrida.

Llegó nuestro turno, me tumbé en la cama y me abrí de piernas…. quería que me comieran el coño y me daba igual quien… Carlos me dijo:

-Cierra los ojos y no los abras, a ver si sabes quien te lo come. Así lo hice.

Comenzó una lengua a lamerme la raja, con la punta, intentando no tocarme con labios ni cara, así no tenia pistas de a quien pertenecía esa lengua. Yo dije que era Carlos, pero realmente no tenía ni idea, pero supuse que empezaría él… lo dije y acerté. Entonces Cris dijo: es mi turno…

Se colocó entre mis piernas, me abrió los labios (he de reconocer que en ese momento si me puse un poquito nerviosa, era la primera vez que una tía me iba a comer el coño, y siempre he oído decir que las tías lo hacen mejor que los tíos por experiencia propia) y acto seguido comenzó a comérmelo lenta y agónicamente… Mmmmm, buenísimo, recorría mi raja de abajo a arriba con la punta de la lengua y cuando llegaba al clítoris la dejaba quieta sobre el y apretaba, empujando la cabeza hacia abajo, después me absorbía el clítoris y me babeaba todo el coño, me lo comía con la boca muy abierta, dejando que sintiera sus labios, su aliento, su lengua.

Me metió un dedo y siguió comiéndoselo, mordisqueando mi clítoris… estaba comiéndomelo realmente bien, y si a eso le sumás la excitación que sentía por entregar mi vicioso coño a otra viciosa puta a la cual la ponía cachonda, justifica que mi coño estuviera chapoteando cual piscina de olas. Yo estaba tan cachonda que me olvidé de Carlos…. pero pronto descubrí donde estaba… Cris gimió mientras me lo comía, me asomé y Carlos estaba tumbado boca arriba entre sus piernas, ella a 4 patas y yo tumbada boca arriba espatarrada…

Carlos se lo comía a ella y ella me lo comía a mi… una escena increíble… lo suficientemente excitante para hacerme explotar…. me corrí gimiendo y salpicando, manchando la cara… y ella avisó de que estaba apunto…hice parar a Carlos y cogiéndola de los pezones la hice tumbarse boca arriba, la abrí bien las piernas y comencé a acariciarla el coño, Carlos se la tocaba mirándonos, estaba deseando verme comiéndome un coño…. entonces la dije: -Yo siempre he pensado que si me llegara al coño me pasaría el día comiéndomelo, bien, pues voy a comerme por primera vez un coño, va a ser el tuyo, y voy a hacerlo como si fuera el mío propio, como si me llegara…

Entonces me quedé observándolo, pero no por asco ni por indecisión, sino por puro morbo… y vino Carlos me cogió por la nuca y me empujó hacia el coño diciendo:

-Venga come ya de una vez…

Por lo tanto, manos a la obra… ya lo tenia empapado, el clítoris durísimo…. basándome en mi coño supuse que un par de lametones y se me corría . Hundí mi nariz para oler un coño ajeno, me estaba poniendo cachondísima la situación…. primer lametón, recorriendo la raja, probando sus jugos, lamiendo sus labios, tocando su clítoris y por último midiendo su profundidad, la metí la lengua hasta hacerme daño en el frenillo… no me resultó nada desagradable, todo lo contrario, me estaba comiendo un coño muy rico…. mientras se lo comía comencé a tocarme, Carlos me dio un azote y se colocó detrás mío, sin más miramientos me la metió por el coño, de un solo golpe, me embistió tan fuerte que froté mi cara en el coño de Cris…

Mientras Carlos me follaba yo le comía el coño y la metí dos dedos, me dediqué a comerla el clítoris mientras la follaba con los dedos, no tardó más de un minuto en correrse…convulsionándose… nunca había visto a nadie retorcerse tanto al correrse, también es cierto que yo no dejaba de comérselo y de girar mis dedos dentro de su coño, el cual los aprisionaba. Le dejé de comer el coño para que se relajara porque parecía una lagartija, y me centré en Carlos…

Después de correrse Cris mientras le comía el coño, Carlos continuó follándome por el chocho, así que dejé a Cris y me puse a cabalgar a Carlos, de espaldas a Cris pero sin olvidarme de ella, lo hacía lentamente y echándome hacia adelante para permitir que ella viera como entraba y salía la polla de mi coño…. tras unas cuantas clavadas noté que me cogía los cachetes del culo y apretándolos me ayudaba a subir y bajar sobre la tranca de Carlos, entonces comenzó a deslizar los dedos hacia mi ano, rozándolo, me dio a chupar sus dedos mientras yo seguía follándole la tranca a Carlos, entonces me metió un solo dedo por el culo, solo uno, hasta el fondo y lo dobló, presionándome un punto que no todo el mundo encuentra que te hace morirte de placer, ella lo notó, así que con la otra mano comenzó a frotarme el clítoris mientras yo seguía sin parar cabalgando la polla…

No tardé ni un minuto en correrme, increíble, que gustazo….. entonces me bajé del duro palo de Carlos, permitiendo que fuera ella ahora quien se lo follase, me quedé quieta, observándoles y descansando, mi coño enseguida pedía más, así que para no molestarles demásiado busqué otra cosa que no fuera su polla para follarme…. y encontré su pie, me lo coloqué entre las piernas y sujetándolo con una mano comencé a pasar los dedos por mi raja para después ir introduciendo los uno a uno, como buenamente podía, después simplemente me dediqué a follarme el pie, cuando quise darme cuenta ambos habían dejado de follar y me miraban mientras uno pajeaba al otro…. entonces paré, me tumbé boca arriba e invité a Cris a hacer lo propio, ambas nos abrimos y entonces le pedí a Carlos que nos follara con los pies…. dicho y hecho:

Comenzó a pisarnos los coños, a frotar sus dedos, su empeine, su talón, a presionarnos con la planta del pie sobre nuestros maltratados, mojados y excitados coños…. Cris se corrió primero… justo cuando empezaba, Carlos se la metió y se corrió dentro de ella y me dijo: Ahora bébete mi leche. Primero se la chupé a él limpiándole todos su restos, después comencé a comerme el coño, aún palpitante de Cris, no buscaba darla placer, solo buscaba poder recoger toda la leche posible, así que básicamente le metía le lengua hasta las entrañas, intentando formar una cuchara con ella para poder llenarla de la leche de mi cabrón que estaba dentro del coño de una zorra, por lo tanto me pilló un poco por sorpresa notar algo que aprisionaba mi lengua, la muy zorra volvía a correrse con mi lengua dentro, lo cual facilitó bastante la salida de la leche que intentaba beberme… decidí aportarla otra corrida, así que seguí comiéndoselo y follándoselo hasta que se corrió otra vez del tirón…… tenía el coño hinchado y según ella dolorido…..(a todo esto Carlos pasaba su polla por mi coño y mi culo, másturbándome con su capullo pero sin penetrarme, estaba poniéndome a punto)

Al decir eso la dije: Vaya, pues vamos a tener que usar tu culo ya que tu coño ya está fuera de juego.

Ella simplemente se puso a 4 patas ofreciéndonos su culo, culo que dilatamos entre Carlos y yo, escupiéndolo, soplándolo, rozándolo, metiéndole un dedo… incluso Carlos mojaba su rabo en mi coño y lo pasaba por su culo, yo acto seguido se lo chupaba…

Entonces le tomé la polla a Carlos y la llevé hasta el culito de Cris, culo que aunque estaba abierto y era follado habitualmente no parecía tan abierto como el mío, pero la mejor forma de saberlo es comparando, así que dirigí la polla hasta la entrada del culo de Cris y poco a poco Carlos fue metiéndola, ella gemía un poco, la estaba doliendo algo, así que comencé a tocarle el coño para compensar ese pequeño dolor… Carlos fue con cuidado y yo me puse a 4 patas, me dilaté yo solita el culo y le dije: A ella despacio, cuando te emociones te pasas a mi culo…

Fue decir eso y metérmela de un golpe y comenzar a follármelo a toda velocidad, cuando veía que se corría se iba a su culo para ir con mayor tranquilidad… hasta que ella dijo:

Fóllamelo como a ella…

Así que no le quedó muchas opciones, pronto iba a correrse y le dije que me gustaría que lo hiciera en mi culo, así lo hizo, toda la leche dentro, entonces me levanté, ellos estaban sentados en la cama y yo me puse de pie sobre la misma, dándoles la espalda, estaba tapándome el culo para que la leche aún no se escapase, entonces comencé a tocarme el coño y cuando vi que iba a correrme destapé mi culo y comencé a presionar un poco, dejando que saliera leche por mi culo y mi corrida por mi chocho, empapándome las piernas, haciendo que chorreara… en ese momento Cris se corrió mientras ella solita se follaba el coño.

Carlos seguía tocándosela, estaba morcillona y ya era hora de ir pensando en terminar así que decidimos que por el momento había estado bien, quedaban cosas pendientes pero siempre es mejor dejarlo preparado para una segunda parte, y quien sabe? quizás la tengamos.

He de decir que las sábanas quedaron hechas un verdadero asco y por respeto a las asistentas decidí quitarlas y hacer una especie de bolsa permitiendo que las cogieran y transportaran a la lavandería sin necesidad de ver ni tocar nada, para nosotros fue agradable, para ellas supongo que sería un asco.

Y esta es otra gratificante experiencia que he tenido y he podido disfrutar plenamente porque antes de abrir el coño abrí la mente, que es igual o incluso más importante:

” El placer es un estado físico pero también mental, hay que follar con cuerpo y mente”

Por cierto, al irnos Cris se puso su ropa interior y yo la mía, ambas olían a sexo, a coño ajeno, y al despedirme de Carlos acercó su nariz a mi coño, intentado captar el olor que le vendrá a la mente cada vez que piensa en esa noche…

Quedo al aguardo de vuestros votos amados folladores…

Autor: Zorrita Insaciable zorrita.insaciable (arroba) gmail.com

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MI NOVIA, SU AMIGA Y YO

Publicado por fercho212 en Octubre 1, 2008

MI NOVIA, SU AMIGA Y YO Silvia me chupaba las pelotas y la base de la polla mientras mi novia se metía la punta, pero estaba tan cachonda que agarró a Silvia e hizo que le comiese el clítoris mientras mi polla entraba y salía

¿Quien no se ha excitado viendo una película en el momento menos oportuno? Pues a mi novia le encantan esas situaciones, le encanta ver como me excito en sitios que no debería…

Mi novia no vive sola, lo que a veces es un incordio porque no tenemos intimidad… una noche, cené tranquilamente con ella y con su compañera de piso y después nos quedamos viendo una película. En el salón hay dos sofás, uno grande y otro pequeño, normalmente cuando nos vemos una película allí los tres mi novia y yo nos quedamos en el grande y Silvia en el otro, pero ese día, las dos llevaban algo corto (mi novia una minifalda y la otra unos short) así que se quedaron en el sofá y se echaron una manta por encima para no pasar frío en las piernas.

La película elegida fue Mulholland Drive, yo ya la había visto, pero ellas no y no me importó porque es una obra maestra… En mitad de la película, cuando las dos protagonistas se acuestan juntas… yo estaba muy metido en la película, pero de repente algo me saco de ella… Mi móvil vibró dentro de mi bolsillo… Lo saqué, lo miré y era un mensaje de mi novia desde el otro sofá “Esas dos me han puesto muy caliente… tanto que me he echado el tanga a un lado y estoy jugando un poquito yo sola” Uffff, al leer eso casi me caigo del sofá, me extrañó a la vez que me puse cachondo porque a mi novia jamás le habían gustado las tías… la miré y me sonrió, mientras Silvia parecía muy metida también en la película.

Teniendo todavía el móvil en la mano volvió a vibrar… “Uffff, no sabes como me gustaría que estuvieses follándome ahora…” A lo que yo rápidamente contesté “Vámonos a la habitación…” A mi novia le encanta provocar, tanto que le estaba encantando ver como yo me moría de ganas… así que me contestó “de eso nada… estoy cachonda aquí y ahora, así que quiero hacerlo aquí y ahora” Ufff, me tenía como loco… Le contesté en otro mensaje “¿y qué hacemos con Silvia?” Y ella me respondió… “creo que debajo de la manta está igual de caliente que yo…”

Pensé que cabrona es mi novia, ¡le encanta verme caliente! me hace pensar en esas cosas que no son verdad porque Silvia estaba muy atenta a la película, cuando de repente Silvia me dice: “¿puedes pararla un segundo?, me muero de sed”

Estaba tan cachondo que esa pregunta me dejó cortado, regresó Silvia y cogió una manta para ella, volvió a darle a play a la película y siguió viéndola mientras yo empecé a cogerle las tetas desde atrás a mi novia, a humedecer mis dedos en su boca y acariciarle el clítoris… Se estaba poniendo tan cachonda que se le escapó un gemido… y al cabo de un rato otro, yo intenté taparle la boca, pero cuanto más dominante me ponía más caliente estaba ella, metió su mano hacia atrás y me desabrochó el pantalón… sin a penas tocármela estaba empalmadísimo… si Silvia giraba la cabeza a la derecha nos veía de lleno, aunque la manta nos tapaba lo justo, pero esa situación me estaba poniendo a mil…

Agarró mi polla y se la empezó a meter, para no hacer ruido empezó a morder mi mano tan fuerte que casi soy yo el que grita… su coño estaba ardiendo por dentro, empecé a moverme muy despacio, y ella a respirar por la nariz para no hacer ruido, pero lo hacía cada vez más fuerte, de repente soltó un gemido, intentó contenerlo, pero era más fuerte que los anteriores… yo levanté la cabeza para ver que Silvia seguía viendo la película, pero cuando me di cuenta la película ya no estaba puesta, estaba de nuevo la peli porno, giré mi cabeza a la izquierda y vi a Silvia mirando la tele con la manta por encima y sus dos manos dentro de la manta… moviéndolas despacio…

Esa visión me puso a mil y le susurré al oído a mi novia, “si Silvia antes no estaba haciendo lo mismo que tú, ahora estoy seguro que si” y empecé a follármela más rápido, mi novia empezó a mirar a Silvia y se puso todavía más caliente, tanto que empezó a tocar su clítoris mientras yo me la follaba… Dejó de cortarse con los gemidos y empezó a respirar más fuerte, desde mi punto de vista veía como Silvia miraba a la tele y de vez en cuando no miraba de reojo… pero me parece que lo que la estaba poniendo a mil era oírnos…

De repente mi novia se incorporó, se acercó al sofá de Silvia y le dijo “Silvia…” y así como está giró la cara, le plantó un besazo en la boca, como el de la película… Silvia no se apartó sino que siguió besándola, yo no podía estar más cachondo… la cogió de la mano y le dijo “ven…” y Silvia se levantó de su sofá, dejando caer la manta, entonces fue cuando vi que no llevaba nada en la parte de abajo… yo estaba sentado en el sofá con la manta encima, mi novia agarró un extremo de la manta y diciendo “¿no crees que hace mucho calor?” ¡Tiró de ella y la arrojó al suelo!

Me quedé con los pantalones por los tobillos frente a Silvia, mi novia le dijo a su amiga, ayúdame a hacer algo que siempre he querido hacer… Y se puso de rodillas, cogió mi polla y empezó a chupármela, Silvia se quedó de pie, porque estaba, al igual que yo, cortada, pero muy cachonda, mi novia paró un segundo y tiró del brazo de Silvia haciendo que se pusiese de rodillas a su lado yo me incorporé un poco, mi novia volvió a besar a Silvia y mientras cogió su mano y la puso en mi polla… yo no me podía creer nada de lo que me estaba pasando, Silvia comenzó a mover su mano y mi novia empezó a tocarle las tetas, a comerle el cuello a Silvia y a seguir bajando por su escote…

Cuando mi novia llegó a las tetas de Silvia ella se dobló y empezó a chupármela… pero mirando a mi novia. Estaban muy calientes entre ellas, yo solo era un juguete allí… mi novia se puso también a chupármela tocando su lengua con la de sofá… quedaron la una encima de la otra besándose, yo comencé a besarme también con Silvia por encima del hombro de mi novia, a comerle el cuello a mi novia mientras ellas se besaban, seguí bajando por su escalda y acabé a la altura de sus dos coños, empecé a comérselo primero a mi novia mientras tocaba el de Silvia, no se cual de las dos estaba más caliente porque estaban las dos muy, muy húmedas… mi novia se salió de encima porque estaba aplastando a Silvia y me dijo a mi “haz lo que yo haga”

Cogió uno de los pies de Silvia, estiró su pierna, yo estiré a otra y empezó a besarle el tobillo, y de ahí fue bajando por la pierna, la rodilla, el muslo hasta que nuestras bocas se encontraron en el coño de su amiga, nos liábamos entre nosotros con su clítoris en medio, mi novia subía de vez en cuando a comerle las tetas y yo metía toda mi lengua dentro de su amiga, después fui yo el que subió… ufff, estaba muy caliente comencé a comerle las tetas, el cuello todo, y noté como mi novia me la empezó a chupar de nuevo, y conducía mi polla hasta el coño de su amiga, empecé a follarme a su Silvia y mi novia mientras estaba reclinada casi en el suelo chupándome las pelotas y lo que podía del coño de su amiga, cambió de posición y se puso por la parte de arriba para poder chupárselo bien, su amiga estaba totalmente depilada así que se accedía muy fácil a su clítoris aunque cuando yo estaba metiéndosela…

Silvia llevaba un rato muy caliente, empezó a gemir cada vez más fuerte y acabó corriéndose de una manera tan espectacular que creí que se partía en dos con lo que se arqueó su espalda…

Al ver esto mi novia me dijo “quiero que te corras encima de ella, la sacó de dentro de su amiga con su mano, empezó a chupármela y pajearme muy rápido, tanto que no tardé nada en correrme, mi novia se apartó, y lo eché todo sobre la barriga y las tetas de su amiga… con lo que mi novia se lanzó sobre las tetas y la barriga de ella y comenzó a chupar mi semen, a pasárselo por la cara y a darle lametazos, para después acercarse a la boca de su amiga y besarla suavemente… un polvo corto, pero increíble… esa noche dormimos los tres en la misma cama y después de aquello hemos repetido alguna vez más, pero nunca tan increíble como la primera noche…

Espero que os haya gustado.¡Que placer el recibir sus votos! Besos y abrazos…

Autor: Diegogilsua

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MARIA Y VANESA, PISO Y SEXO COMPARTIDO

Publicado por fercho212 en Octubre 1, 2008

MARIA Y VANESA, PISO Y SEXO COMPARTIDO – Se la meti por el culo, cabalgue durante un buen rato hasta que Vanesa soltando gritos aun mayores que los de su amiga, se estremecio y se corrio de tal forma que su coño casi parecia un grifo

MARÍA Y VANESA, PISO Y SEXO COMPARTIDO Se la metí por el culo, cabalgué durante un buen rato hasta que Vanesa soltando gritos aún mayores que los de su amiga, se estremeció y se corrió de tal forma que su coño casi parecía un grifo

Hola antes de comenzar me gustaría presentarme soy Ekaitz y vivo en Vitoria aunque lo que cuento en estas líneas ocurrió en Madrid mientras estaba realizando mis estudios de veterinaria. Bueno el caso es que fui a Madrid a estudiar como ya he dicho a mi temprana edad de dieciocho, y como casi todos entré en un colegio mayor, aunque duré poco allí porque me cansé de tener que inventar excusas para entrar tarde por las noches o para subir a alguna chica que había engañado esa noche.

El colegio mayor no estaba mal, había varias chicas y muchas bastante ardientes allí, la verdad es que hice mis pinitos con alguna en su habitación, recuerdo que había una chica en concreto que la chupaba muy bien, pero quería un poco más de independencia.

Así que a los pocos meses comencé a buscar un piso compartido, la verdad es que intentaba que alguno de los amigos, que había hecho en el colegio mayor, viniera conmigo, pero sin demasiado éxito. Todo iba fatal hasta que en clase una chica con la que me llevaba bien en materia de estudio y éramos compañeros de laboratorio me comentó que ella, María, y su compañera de piso, Vanesa, estaban buscando a alguien ya que les sobraba una habitación.

Al principio no me agradó demasiado la idea de compartir piso con esa chica era la típica empollona si era majilla, pero muy retraída y daba la impresión de que los estudios lo eran todo en su vida además llevaba una ropa espantosa parecía una monja aunque de cara era guapilla.

Bueno pensándolo y pensándolo decidí ir a ver el piso y conocer a su compañera así que quedamos dos tardes después y cual fue mi sorpresa al ver a su compañera menuda piba, rubia, 1,72 ,atlética, pero voluptuosa con unas tetas que te daban ganas de perderte en ellas me quedé boquiabierto unos segundos hasta que pude articular palabra y me salió un hola entrecortado, me enseñaron la casa y demás y me contaron que el piso era de la rubia tremenda bueno de su padre y que como no les llegaba el dinero habían decidido meter a alguien más en la casa…

A mi ya la casa me daba igual con ese monumento viviendo en ella para mi era perfecta así que acepté, como para no solo en pensar que podía ver a aquel cuerpo desnudo así en la ducha o vistiéndose me volvía loco además al estar en casa con ella quien sabe a lo mejor caía algún día yo tampoco estaba mal, y fue la mejor elección de mi vida ni yo mismo me podía imaginar lo que me esperaba.

Bueno pues una vez me instalé allí todo fue normal nada del otro mundo, compartíamos piso como tres estudiantes normales sin ningún incidente digno de mencionar.

Regresaba del colegio Mayor y al abrir veo un cuadro maravilloso, estaban las dos desnudas dándose con sus juguetes, se me cayeron las llaves de la mano y todo al ver aquel espectáculo tan placentero. Al verme las dos chicas se sorprendieron y se cortaron un poco sobre todo María que era más tímida, a Vanesa no pareció importarle demasiado mi presencia ya que ni siquiera se tapaba, es más a poco siguió chupeteando aquel rabo de plástico mirándome fijamente como desafiante.

Cuando pude articular palabra les dije que siguieran a lo suyo que me iba a mi habitación a no se que quisieran que me quedase allí mirando o incluso si necesitaban participación, todo sea por ayudar a unas compañeras de piso, dije esto sin mucha convicción casi seguro de que se iban a vestir y se quedarían cortadas un buen rato con lo que me podría reír algún tiempo…

Pero cuan desencaminado estaba ya que Vanesa aún con esa mirada desafiante soltó el consolador de un golpe y vino hacia mi me agarró del culo a dos manos y me acercó sus carnosos labios a mi boca intercambiando saliva y el jugueteó con nuestras lenguas durante un buen rato eso me descolocó, pero me descolocó aún más que María sin pensarlo dos veces hizo lo mismo también solo que esta me agarraba el paquete ya duro por la impresión.

Eso ya fue el principio del fin, cuando terminó este último beso ambas me desnudaron frenéticamente sin articular una sola palabra acariciando cada parte de mi cuerpo hasta que me despojaron de mis bóxer y María primero se introdujo casi por completo todo ese ya durísimo tronco que emergía de entre mis piernas subiendo y bajando la cabeza frenéticamente y de vez en cuando la soltaba y sus labios jugaban con los dos adjuntos al palo mayor…

Debo reconocer que me sorprendió mucho que aquella chica que parecía tan retraída supiese hacer una mamada de ese calibre, mientras ella me la chupaba Vanesa de pie me besaba y acariciaba todo el cuerpo y mis manos acariciaban aquellos dos pechos enormes que tanto me habían echo soñar, pellizcando aquellos dos pezones durísimos y carnosos que decían ¡cómeme!

Y obedecí bajé por su cuello parando un momento y llegué a sus pechos, pasé mis labios por entre el canal del placer y agarrándolo firmemente con la mano pasé mi lengua alrededor de toda su aureola hasta que por fin absorbí aquel pezón, como si de un bebé se tratara, buscando la leche que María estaba buscando también, ordeñándome frenéticamente…

Ya no pude aguantar mucho más aquello así que sin quererlo me corrí en la boca de aquella succionadora sin avisar, no solo no se quejó sino que encima se recreó con ello, se pasaba la punta por alrededor de sus labios y al levantarse le dio un enorme beso a su compañera de juegos aceptándolo esta de muy buen grado, lo que aproveché para ponerme detrás de María y acariciar las no tan grandes tetas de su compañera, pero igual de apetecibles y deslizar mi mano hacia su casi rasurado y ya chorreante coño que buscaba ya algo que entrase hasta sus entrañas…

Su reacción no se hizo esperar, al acariciarla con mis dedos mojados por sus jugos noté como se estremecía incluso le dio un pequeño espasmo por lo que decidí introducir uno y luego dos de mis dedos, mientras con la palma rozaba su botoncito de placer, la situación me produjo a poco otra nueva erección, al notarla María dejó de besar a su amiga y la tiró en el sofá de un empujón se apartó de mi y mientras se abalanzaba hacia el coño de su amiga me ordenó que se la metiera por el culo hasta los huevos…

Se agachó abriendo las piernas y ofreciéndose a lo que yo sumiso me acerqué y se la enterré hasta mis testículos, gritaba pidiendo más, con mi mano le acariciaba la raja, ella temblaba de placer, a los alaridos se corrió en mi mano, y le llené el culo de leche caliente, me dijo que ya había acabado así que la saqué de aquel lugar y sentándome en el sofá invité a que Vanesa se sentara encima mío ella aceptándolo de buen grado se levantó y de espaldas a mi se sentó introduciéndose mi miembro por su coño hasta dentro de golpe dando un pequeño suspiro.

Comenzó a cabalgar mientras yo me agarraba a sus enormes y ya sudadas tetas María se recompuso y ubicándose delante nuestro de rodillas jugaba alternando manos y lengua con el coño de su amiga y mis huevos haciendo aquella penetración aún más intensa yo no pude evitarlo solté los pechos de Vanesa y dándome un espasmo reventé con un orgasmo brutal dentro de mi amazona soltando mi leche dentro de ella, pero a pesar de esto ella seguía cabalgando al poco tiempo sus gemidos se entrecortaron hasta que tras un largo orgasmo se desplomó sobre mi sudorosa, con mi rabo aún dentro y la mezcla de sus jugos los míos y la saliva de María chorreaban hasta mis huevos.

María se levantó y se sentó a mi lado apoyando su cabeza sobre mi hombro y acariciando al tiempo el cuerpo de su amiga y el mío estuvimos así un rato hasta que nos compusimos y las caricias empezaron de nuevo a subirnos el tono Vanesa se levantó de mi y arrodillándose se introdujo en la boca mi aún flácido amigo que no tardó mucho en despertar alzándose en busca de triunfar de nuevo una vez alzada la bandera Vanesa soltó a su ya pequeño amigo y tras coger el consolador del suelo se dirigió hacia su amiga y tras darle un beso le dijo: -ahora te toca a ti…

Se tumbó y dándole aquel consolador le ofreció su coño, su amiga no tardó en responder e introdujo el consolador por su culo mientras le chupaba al compás el coño, a la vez, a modo de sesenta y nueve, Vanesa se lo chupaba también y con una nueva orden Vanesa me dijo que le rompiera el coño a su amiga, rápidamente con una embestida se la metí hasta la matriz y ahora era yo el jinete…

María tardó poco en correrse con varios gritos de placer a lo que yo decidí que le tocaba a la rubia ahora con lo cual les ordené que se dieran la vuelta, a que María introdujese el consolador por el coño de Vanesa mientras yo se la metí suavemente por el culo, cabalgué y cabalgué durante un buen rato hasta que de nuevo Vanesa esta vez soltando gritos aún mayores que los de su amiga se estremeció y se corrió de tal forma que su coño casi parecía un grifo, tras eso como yo aún no había acabado Vanesa decidió chupármela tumbándome en el sofá y jugando primero con mi polla entre sus tetas se la metió en la boca mientras su amiga yacía exhausta a mi lado.

No tardé mucho y esta vez avisé a lo que ella se la sacó de la boca y la volvió a meter entre sus tetas hasta que exploté en ellas y mientras se restregaba esos preciosos pechos me la soltó y nos fuimos los tres a la cama juntos, sudados y exhaustos. La mañana siguiente yo no me lo podía creer desperté en la cama con dos preciosidades abrazadas a mi, desnudas y que aún olían a sexo.

Después llegó la ducha, pero esa es otra historia…

Espero les haya gustado, sus votos lo confirmarán o no.

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