cc Se la metí en el culo y cogí ritmo.
Ella jadeaba y Noelia me hizo una seña, se la saqué a Isabel y se la
metí a Noelia. Me corrí dentro de ella, e Isabel se dispuso a chuparle
el culo y dejárselo limpito
Esta
historia me ocurrió hace 4 años, cuando yo tenía 24. Ese año me
cambiaron de departamento en la oficina y me tuve que amoldar a los
turnos de vacaciones. Como era el último en llegar me tocó tomar las
vacaciones en el mes de Junio. ¡Qué gracia! Mis amigos todavía tenían
clase y otros estaban trabajando.
Total, que se me ocurrió ir a
la casa que tienen mis padres en un pueblo y por lo menos saldría de
Madrid. A mis padres le dije que arreglaría el garaje y el trastero en
esos 15 días y así lo aprovechaba. Llegué allí por la mañana, me
instalé, di una vuelta por el pueblo, vi que no había nadie conocido,
tomé una cerveza en el único bar que hay allí y me fui a casa. El
pueblo es pequeño, y con las personas mayores que me encontré tuve que
dar explicaciones de lo que hacía.
Iban a ser 15 días aburridos
pensé yo, pero… no sabía la sorpresa que me iba a deparar. Al día
siguiente empecé a arreglar el garaje, cuando suena el timbre de la
puerta. Abro, y… sorpresa: Mi vecina Noelia de Madrid, que me cae
fatal, y que no la aguanto estaba en la puerta con un bolso de viaje.
-¡Qué haces aquí! No pregunté, lo exclamé pues me salió del alma.
-¡Vaya recibimiento! ¿Me dejas pasar? -Sí, sí, perdona, pero es que no
esperaba a nadie. -Tu madre y la mía han pensado que te ibas a aburrir,
y como estaba en casa sin hacer nada han dicho que me viniera para acá.
-Me lo podrían haber dicho. -Podrías haber llamado.
La verdad,
es que Noelia es la típica vecina que no la aguantas. Me lleva dos
meses de edad, hemos ido siempre juntos al colegio. Nuestros padres les
gustaba la idea de que hubiese algo entre nosotros, y lo consiguieron:
odio. Yo no la aguantaba y ella lo sabía, pero qué íbamos a hacer.
-¿Dónde voy a dormir?
La
casa del pueblo es grande. Yo tenía mi habitación en una punta de la
casa, así que pensé que la mejor idea sería ponerla en la otra punta,
en la habitación de mis padres. Ella siempre estaba maquinando, siempre
hacía las cosas pensando en lo siguiente, y siempre enredaba a la
gente. En el colegio era así y no creo que hubiera cambiado. Habíamos
perdido un poco el trato; ella llevaba saliendo 4 o 5 años con un chico
que se llamaba Alfredo. Era medio marica o gilipollas. La verdad que
para aguantarla tenía que ser así. Noelia no era guapa. Estaba delgada
pero poco más. Tenía una hermana dos años mayor que nosotros, que
tampoco era guapa pero tenía unas tetas y un culo de campeonato.
Bueno,
volvamos a la historia. A mí me sentó muy mal que Noelia viniese, tanto
si me lo hubieran dicho como si no, pero que le iba a hacer. No la iba
a echar de casa. Salimos a dar una vuelta por el pueblo, y llamé a mi
madre muy enfadado. No sirvió de nada. Pensé que ya que íbamos a estar
juntos pues no me iba a deprimir por ello. Por el pueblo iba haciendo
comentarios que pueden sentar mal a la gente: que si olía mal (hay
vacas y cerdos), que si no había autobuses (en un pueblo de 700
habitantes que iba a haber) y cosas así.
Llegó la hora de comer
y nos fuimos a casa. Hizo la comida, algo bueno tenía que tener,
recogimos los platos, y salimos al patio a tomar el sol. Hacía mucho
sol, y nos pusimos los bañadores. Tenemos unas hamacas y nos tumbamos
en ellas. Vaya cuerpo que tenía mi vecinita. No me había fijado nunca.
Estaba delgada, tenía un buen culo, como su hermana y las tetas, que
eran más pequeñas tenían buena forma. Nos echamos crema y nos tumbamos.
De repente dice:
-¿Y los vecinos? -Ahora no hay nadie en esta
zona. Faltan tres de la izquierda y dos de la derecha. Sólo vienen en
verano. -¿Te importa que haga top-less? -¿A mí? Para nada. (Me estaba
haciendo el machito), como si quieres quedarte en bolas. -Pues estaría
bien. Así no se nos queda marca. ¿Nos desnudamos?
Ya estaba enredando, pero yo no quería quedar mal.
-Desnúdate tú si quieres. -Te da vergüenza.
Otra
vez. Ya me estaba picando, y la verdad es que no me apetecía quedarme
en bolas delante de ella. Nunca había tomado el sol desnudo.
-A mí no me da vergüenza. Y me bajé el bañador. -Vaya, vaya.
Y
también se lo quitó. ¡Cómo estaba la Noelita! Tenía unas tetas
perfectas y su coñito tenía forma de triangulo invertido. Yo no quería
mirar porque se me iba a empalmar, pero Noelia no hacía más que picarme.
-Creo que “tu amiga” quiere saludarme. -Simplemente es educada y se
“levanta” cuando ve a una chica. -Pues dile que se “siente”.
Así
estuvimos un buen rato. Yo me di la vuelta y me dormí. A las 6 me
desperté y Noelia ya no estaba. Me levanté, la llamé, y me contestó
desde el baño.
-Ahora salgo.
Salió desnuda moviendo las caderas y contoneándose bastante.
-Vaya, creo que “tu amiga” quiere saludarme otra vez.
La tenía totalmente empalmada y no me había dado cuenta. Yo entonces contraataqué.
-Pues salúdala, si no te da vergüenza.
Y no me esperaba lo que pasó a continuación. Se agachó, me tomó la polla entre las manos y le dio un beso. Me estremecí.
-Creo que quiere más. ¿Quieres más, pollita?
Y
empezó a chuparme la polla muy despacio. Que gustazo me estaba dando.
Se levantó, me dio un morreo, cogió la toalla de la hamaca, y la
extendió en el suelo. Me indicó que me tumbase, y empezó de nuevo a
chupármela.
Yo estaba atontado, no decía nada, sólo gemía de placer.
Se
dio la vuelta, puso su coñito sobre mi cara y empezamos un 69 de
locura. Yo estaba que reventaba de placer, pero ella era demasiado.
Tenía mi cara empapada de sus jugos vaginales que sabían
estupendamente. Se movía hacia los lados y gemía de placer. Exploté. No
me dio tiempo a decir nada. Ella no paró. Siguió chupándomela, y me la
limpio toda. Yo seguí hasta que ella se incorporó.
No decíamos
nada. Empezamos a besarnos y noté el sabor de mi semen en su boca.
Nunca lo había probado. Yo estaba excitadísimo y me gustó. Nos sobamos,
y empezó de nuevo a tocarme mi pene. Pasarían unos 5 minutos cuando ya
se me puso dura de nuevo y entonces me dijo:
-Disfruta de Noelia y métesela hasta el fondo.
Y
empecé a follarla. Madre mía, que ritmo tenía, lo había hecho varias
veces, siempre en el coche, y nunca había sentido nada parecido.
Cambiamos de postura y empezó a cabalgar encima de mí, hasta que noté
que me venía:
-¡Me viene, me viene! -Toda dentro, no pasa nada….y me corrí.
Se dio la vuelta y me dijo:
-¡Límpiame!
Y
le chupé el coñito empapado de mi semen. Me gustaba. Luego nos tumbamos
sin decir nada y así estuvimos como media hora. Resulta que para
controlar la regla le habían recetado la píldora anticonceptiva y así
follaba cuando quería al Alfredo y a sus amiguitos.
Luego
estuvimos hablando de que no podíamos decir nada ya que en el pueblo
había mucho cotilleo y enseguida se enteraría mi madre y nos haría
volver a Madrid. Todavía existen sitios así. Así que salimos a tomar
algo y cuando me preguntaron la presenté como mi prima, y la gente no
dijo nada.
Esa noche decidí que durmiera conmigo, y así lo
hicimos. Nos quedamos rendidos de la folladita de la tarde. Tan solo un
sobeteo y una medio pajita completaron la noche.
Por la mañana
cuando me desperté, Noelia me estaba sobando la polla, y cuando notó
que estaba despierto, me dio los buenos días y empezó a chupármela. ¡La
primera de la mañana!Seguimos arreglando el garaje, pero tocándonos el
culo y demás, hasta la hora de la comida. Comimos sin decir nada, y
después como si fuera una rutina nos desnudamos para tomar el sol.
-A
mí me gustaría que te afeitases el coñito, le dije tranquilamente. -Por
mí no hay problema, pero si yo me lo afeito tú también tienes que poner
algo de tu parte. -Yo te lo afeito bien.-le dije. -Pues yo también te
lo afeito.
Y lo hicimos, empecé a cortarle los pelitos grandes,
y a continuación le pasé la maquinilla. Se estremecía la muy cabrona de
placer. Se lo afeité todo. La dejé como una niña. Se lo limpié y empecé
a chupárselo, me apartó y me dijo:
-Ahora me toca a mí.
Me
tumbé, me puso una toalla encima de la cabeza para que no mirara, y
empezó a “trabajar”. Yo notaba cuando pasaba la maquinilla y su mano en
mi polla. Estaba tiesa, ¡cómo para no estarlo! Me hizo darme la vuelta
y me afeitó también el culo. Me resistí, pero al final la dejé. Me
estaba gustando, cuando terminó, me hizo darme la vuelta de nuevo y me
dijo:
-¡Voilá!.
Estaba totalmente afeitado. Me hizo
tumbar y empezamos otro 69 como el del día anterior. ¡Qué corrida tenía
la tía! Yo tampoco puede aguantar mucho y me corrí en su boca. Nos
quedamos juntos durante un rato, hasta que ella empezó de nuevo.
Cambiamos de postura y empezamos a follar. Qué placer me daba el no
tener vello. Entraba muy suave. Me corrí otras cuatro veces más. La
última ya no salía nada.
Estábamos extasiados y cansados. Nos
duchamos juntos y salimos a tomar unas cervezas como si nada. Cuando
volvíamos a casa en un rincón le levanté la falda, y se la metí de
golpe. No llevaba bragas, e estaba húmeda. Yo creo que se había corrido
antes alguna vez más. Fue un polvo rápido, pues a las diez o doce
embestidas me corrí. Estaba todo el día empalmado. En mi vida pensé que
iba a tener tanto aguante.
Así seguimos hasta el fin de semana.
Estábamos el viernes a punto de comer cuando suena el timbre de casa.
yo no esperaba a nadie. Sería alguna vecina a preguntar por algo. fui a
abrir….y sorpresa: Isabel, otra compañera de colegio a la que no veía
desde hacía 6 o 7 años. Isabel estaba buenísima, era la pijita de clase
y por eso no caía bien. yo no la había vuelto a ver, pero la verdad es
que no había cambiado, bueno, sí, sí había cambiado: más tetas, más
culo, más buena.
-¿Qué haces aquí? -Me invitó Noelia a pasar el fin de semana. No te importa ¿verdad?
Otra
vez Noelia enredando. Que iba a hacer. la llevé a la habitación donde
se suponía que dormía Noelia y no dije nada. Las dos se abrazaron como
si no se hubieran visto desde hacía tiempo, y nos dispusimos a comer.
Llegó la hora de tomar el sol, y yo no sabía qué iba a ocurrir. Me puse
el bañador, estiré la toalla en el suelo y me senté. En ese momento
salieron las dos por la puerta. En pelotas, sí, estaban completamente
desnudas. Yo me quedé boquiabierto con una expresión de tonto que
flipaba. Dijo Noelia entonces:
-¿No te gusta la sorpresa?
Yo no dije nada.
-Parece que le dan miedo dos chicas en pelotas. Dijo Isabel. -No hija,
no, pero es que no me lo esperaba. -Ya me ha contado Noe lo que tú le
haces. Espero que a mí me trates igual.
Yo estaba desconcertado.
Las muy cabronas querían follarme juntas, y a Noelia le daba igual. Yo
no iba a ser menos. Pensaba que esto era un sueño que nunca ocurría.
Colocaron las toallas en el suelo, se sentaron y empezaron a morrearse
y a sobarse. ¡Así que también les iba el rollo lésbico! Ni que decir
tiene que mi polla estaba a reventar. Entonces dije:
-¿Puedo yo
también jugar? dije mientras me bajaba el bañador y saltaba mi polla
como un resorte. -Me la tienes que presentar, dijo Isabel. Estaba
buenísima.
Me acerqué, la cogió con las manos y empezó a chupar. Se paró y dijo:
-Vaya, así que los dos jugáis a los peluqueros.
Ella tenía una mata de pelo considerable, así que se abrió de piernas y dijo:
-Noe, ¿porque no me lo quitas?
Noe
se levantó y fue a buscar los utensilios. Nosotros nos quedamos en la
toalla besándonos y sobándonos. Vino entonces Noelia, Isabel se tumbó,
y empezamos a rasurarla. Yo quería intervenir, e Isabel me dijo:
-Tú afeitarme las axilas.
Tenía
el saliente del pelo, y yo cogí la maquinilla y me puse por delante a
afeitar. Mi polla quedaba cerca de su cara, y ella se colocó y empezó a
chupármela. Vaya espectáculo que dábamos. Cuando Noelia terminó, la
limpió y empezó a chuparle el clítoris. Isabel se retorcía pero no
paraba de chuparme a mí. Yo me coloqué encima y también empecé a
chuparle el clítoris junto a Noe. Sabía riquísimo. Después de un rato
así, Noe me dijo que me la follara. No lo dudé. Se la metí de un golpe
y empecé a embestir. Ella me dijo riendo:
-No tengas prisa que tenemos toda la tarde.
Cuando
llevaba un rato me hizo parar para que no me corriera, y mientras ellas
se besaban. A continuación Noelia puso el culo en pompa y se la metí.
-¡Me corro, me corro! -Aquí, aquí. Y se pusieron delante para recibir la corrida.
Las
puse perdidas de semen y ellas empezaron a lamerse la cara y a besarse.
No era la primera vez que lo hacían juntas. Isabel fue dentro de la
casa y salió con una bolsa. La abrió y dijo:
-Traigo unos juguetes.
Eran
consoladores de todo tipo. Noelia cogió uno que era transparente pero
que medía unos 30 cms. y empezó a jugar con él y a metérselo en el
coño. Acabó metiéndose casi todo. Gemía la muy cabrona de placer. Yo
sólo podía meterle 16 cms. que era lo que tenía. Isabel cogió uno de
acero inoxidable, se untó el culo de vaselina y empezó a metérselo por
detrás. Yo miraba atónito. Entonces Noelia se sacó el que tenía dentro
y me lo dio a chupar. Quería que yo le hiciera una “mamada” al
consolador. Se la hice. Sabía a ella. Estaba muy bueno. Mientras me
tocaba la polla que la tenía otra vez a 100.
Isabel me dijo
entonces que se la metiera por el culo. Nunca lo había hecho por
detrás. La metí despacio pero le entraba muy bien y enseguida cogí
ritmo. Ella jadeaba y Noelia mientras estaba con el de 30 cms. por el
culo. Me hizo entonces una seña, se la saqué a Isabel y se la metí a
Noelia. Me corrí dentro de ella, e Isabel se dispuso a chuparle el culo
y dejárselo limpito. Yo estaba agotado de tanto trajín pero ellas
parecían insatisfechas. Isabel sacó entonces una polla sujeta con unas
cinchas y se la puso. Se acercó a mí y me hizo “realizarle otra
mamada”. Después se la metió a Noe por detrás y se la folló. Noe gemía
y gemía. Cambiaron de posición e Isabel se tumbó. No se sentó encima y
se lo metió todo. Era una polla espectacular, mediría como uno 25 cms.
y bastante gorda.
Follaban las dos increíblemente. Noe se agachó
y me dijo que yo también se la metiera. Se la metí por el culo. Tenía
dos pollas dentro. Me encantaba. Paramos y cambiamos las posturas.
Ahora la que recibía era Isabel. Otra gozada y otra corrida. Entonces
yo empecé a limpiarle el coño y el culo a Isabel mientras Noelia empezó
a sobarme mi culo y meterme algún que otro dedo. Al principio no me
gustó pero enseguida me excité. Entonces noté como me metía el
consolador metálico.
Uffff!, que placer me estaba dando. Isabel
se puso la polla, y en ese momento me la empezó a meter a mí. ¡Me
estaban dando por culo!. Pero que gozada. Nunca lo habría imaginado.
Era una mezcla de dolor y placer que me estremecía. Noelia mientras me
chupaba la polla hasta que me corrí en su boca. Acabamos los tres
tumbados boca arriba. Luego nos duchamos y nos fuimos de marcha a un
pueblo cercano donde tomamos unas copas sin hacer nada especial. Al
llegar a casa Noelia e Isabel se fueron a dormir juntas a hacer también
lo que les viniese en gana. yo por mi parte me quedé frito.
Al
día siguiente Isabel volvió a Madrid, no sin antes echar un buen polvo
los dos juntos. Nos despedimos y hasta la fecha. Noelia y yo follamos
como locos esos días restantes aunque notábamos que nos faltaba algo.
Después de esos días dejamos de vernos hasta hace un mes que me
encontré con ella.
Esa es otra historia. Saludos.
Y recuerden votar mi historia…