Tratame como a una puta
Publicado por fercho212 en Julio 29, 2009
Eran más de las 8:30 pm y yo apenas iba saliendo de la oficina. Me llamo Daniel y trabajo en el DF, en el sur de la ciudad, pero vivo en Cuernavaca (CIVAC), así que viajo diario de la casa al trabajo y bis. Hoy tenía mi esposa una reunión con sus compañeros de trabajo y le había prometido llegar más temprano a la casa, pero las cosas en el trabajo se complicaron y para colmo era viernes, el periférico estaba lento como una tortuga.
Por fin después de más de una hora de viaje llegué a la casa, eran casi las 10 pm y yo había quedado de estar a las 8.00, saludé a los invitados y a mi esposa que me echó una mirada de pocos amigos de lo enojada que estaba. Yo disimulé como si todo estuviera bien y me disculpé por la tardanza, para el colmo estaba a tomando un medicamento que no se llevaba con el vino y tuve que tomar solamente refresco.
Como vi a mi esposa enojada me integré a la plática de los invitados, eran dos matrimonios, mi esposa y una amiga que iba sola y yo. Todo fue bien, la reunión se animó, bailamos, uno de lo invitados llevaba su guitarra, así que hubo momento bohemio y cantamos, hasta que nos dieron las 3 de la mañana. Mi esposa y todos los demás le entraron duro a la bebida así todos sin excepción estaban entonados.
Los dos matrimonios se despidieron y se fueron, la amiga de mi esposa de nombre Diana, se sirvió otra copa y platicaba con mi esposa mientras mi esposa le pidió un taxi, yo me subí a mi recámara dispuesto a dormir, apenas me estaba quedando dormido, cuando mi esposa me habla. Yo más dormido que despierto le pregunté que pasaba, ella me dijo que llevaban más de una hora y que el taxi no aparecía y en sitio ya no le contestaban, así que quería que llevara a su amiga hasta su casa.
Puse cara de enojo por que Diana vive hasta el otro lado de la ciudad (Rancho Cortes) y me haría como una hora en ir y regresar, pero me amenazó diciéndome, me las debes, no creas que s
e me ha olvidado que llegaste tarde. Tuve que vestirme a regañadientes, pero ni modo tenía que complacerla para no discutir.
Bajé y Diana estaba muy tomada, se le notaba en la cara, se disculpó y yo le dije que no se preocupara, la ayudé a subir al auto en el asiento de adelante y le abrí la puerta a mi mujer, ella me dijo que no se sentía muy bien (también se sentía ebria) así que me pidió que la llevara yo solo, que ella se iba a dormir. Ni modo me arranqué y tomé el rumbo de la casa de Diana.
Ella me daba plática y yo hacía como que le hacía caso, pero en verdad iba muy encabronado. Diana buscaba en su bolsa sus cigarros, pero al parecer los había olvidado en mi casa, así que en el trayecto me pidió que detuviera al frente de una vinatería que atienden las 24 hrs.
Cuando me paré, le pedí que no se bajara, y yo me bajé a comprarle los cigarros, aún lado de la vinatería se encontraban tres prostitutas, vestidas muy provocativamente, no pude soportar la tentación de mirarlas y al ver que las estaba viendo una de ellas se me acercó ofreciéndome sus servicios. La verdad me dio pena, por que sabía que Diana me estaba viendo, y le dije que no, la prosti insistía al grado que me se me acercó y me decía que calara la mercancía y me señalaba sus nalgas.
Yo me di la vuelta y compré los cigarros, el tendero se reía de mí, pues había visto la escenita. Todavía pasé a un lado de ella y me dijo “ándale papacito anímate, te cobro barato” yo me hice el tonto y me subí al auto, lo arranqué de prisa y seguí mi rumbo, ni siquiera volteé a ver a Diana, si no que solo le di sus cigarros.
De reojo vi que Diana se reía, más encabronado me puse, ella me dijo “¿tienes tu pegue eh?” y se seguía riendo mientras encendía su cigarro, yo no le hice caso y seguí manejando. De repente Diana me dice “me gustaría ser puta”, yo me quedé anonadado por lo que acaba de escuchar, y la vi con ojos de incrédulo (pensé esta vieja está muy tomada).
“Si”, me repitió, “me gustaría ser puta, una de mis más anheladas fantasías es ser poseída por un desconocido, que utilice mi cuerpo como fuente de su placer y me de el trato de una puta, que me haga suya sin importarle si me satisface o no”, “por si no lo sabes es una fantasía muy común entre las mujeres”. “Crees que no la haría de puta, veme no estoy muy jodida que digamos, mira mis senos están todavía muy bien sin sostén se sostienen muy bien.
Yo me hice nuevamente el tonto, ella se agarraba las tetas, las tomaba con las manos y se los veía. No me crees me preguntó yo la volteé a ver”, “checa”, me dijo y me tomó mi mano derecha y se la puso en uno de sus senos, toca para que sientas, yo retiré mi mano y le dije que si con la cabeza. Eso me hizo entre gracia y asombro, lo que si logró es que me calentara.
Seguí manejando y ella seguía viendo sus senos, luego me dijo mira mis piernas, no están mal, hago bastante ejercicio, desde que me divorcié me metí a un gimnasio y me conservo bastante bien, se subió su vestido hasta casi vérsele la panti, me hizo nuevamente que le tocara las piernas para comprobar lo que me decía, esta vez no me dejé inhibir y le acaricié las piernas, ella no hizo nada solo seguía fumando, metí mi mano en medio de sus piernas y hasta se acomodó para que mi mano entrara más, le sobé su sexo y sentí como mi verga se ponía erecta.
Le frotaba su sexo por encima de su panti y no decía nada, hasta que me animé y le hice a un lado el panti, le toqué su sexo, estaba húmeda, mis dedos se perdieron en él, mi dedo medio buscó su clítoris, y lo empezó a estimular, ella cerraba los ojos y fumaba, yo estaba realmente caliente, así que busqué un lugar para pararme, me metí a una calle cerrada y apagué el auto.
Le empecé a besar el cuello y cambié de mano, ahora la estimulaba con la izquierda, bajé mi cara hasta sus senos y se los empecé a besar, le bajé el vestido hasta sus hombros y el sostén, hasta descubrirle sus tetas, le empecé a chupar sus pezones y entonces hasta del cigarro se olvidó, me tomaba de la nuca y me atraía hacia ella, lo malo de todo es que estaba muy incómodo dentro del auto y no podía hacer más, ella también se dio cuenta y me dijo, por que no esperas a llegar a mi casa ya esta aquí a la vuelta, mi muchacha no está y podemos utilizar el cuarto de servicio. Yo asentí y volví a mi lugar, prendí el auto y me apresuré a llegar a su casa.
Nos bajamos sin hacer ruido, ella abrió la casa, pero no prendió la luz, me tomó de la mano y me guió en la oscuridad, hasta llegar a una habitación, prendió la luz de la habitación y nos metimos, cerró la puerta.
Yo me lancé sobre de ella, nuevamente le bajé el vestido y el sostén hasta sus hombros, y me ensimismé sobre sus tetas, con mis manos le sobaba sus nalgas bajó su panti, ella cerraba los ojos y me atraía hacia ella con sus manos en mi nuca, lo volteé me puse a su espalda de ella, le besé el cuello y desabroché sus vestido y el sostén, ella me ayudó quitándoselo por debajo de las piernas, solo se quedó en zapatos y con su panti.
Se dio la vuelta yo me le quedé viendo, su cuerpo estaba bien conservado, las piernas estaban bien torneadas y sus tetas como ella ya lo había mencionado estaban firmes, eran de tamaño regular, tenía los pezones pequeños, pero bien erectos.
“Bien putita”, le dije, ahora vas a ver que se siente. Ella hizo una mueca de risa pícara, me desabroché mi pantalón y me lo quité, mi verga se quería escapar de mi calzón, me quité también el calzón y la hice que se hincara, ella entendió bien el mensaje y directamente tomó con una de sus manos mi miembro y empezó a masturbarlo, luego utilizó su lengua.
Se ve que le encantaba hacer aquello, pues me provocaba unas sensaciones bastantes intensas, yo le tomaba la cabeza por la nuca y hacía que se lo comiera todo, y le decía “cómetelo todo putita, saboréalo”, “vamos, se ve que te encanta mamármelo”, y las palabras hacían su efecto, pues ella hacía gala de su experiencia.
Después de un rato, le hice la seña que se pusiera de pie, le quité su panti y la hice que se pusiera en cuatro sobre la cama, me puse detrás de ella y le empecé a besar sus nalgas y a utilizar mi lengua sobre su ano y su sexo, “estás buena putita”, mis dedos acariciaban sus labios vaginales mientras con mi lengua le recorría las nalgas y su ano, sentía sus estremecimientos cuando pasaba mi lengua sobre su ano, mis dedos jugaban con su clítoris, podía ver como su vagina se abría toda llena de baba, combinación de mi saliva y de sus fluidos.
Después de un rato de dedearla y lengüetearla me decía “ya métemela papacito, ya métemela”, así que al cliente lo que pida, se la dejé ir de un solo golpe, le entró fácilmente y sentí como su cuerpo se contrajo para recibir mi miembro. La tomé de la cintura y la penetraba con fuerza, el golpeteo de mi pelvis contra sus nalgas se oía de manera estupenda, ella me decía, “así papacito no te pares, no te pares”, yo le daba con más fuerza, de vez en cuando pasaba mis manos sobre sus tetas y le pellizcaba los pezones.
Luego la tomaba del pelo y hacía fuerza para penetrarla más al fondo, “te gusta putita”, “te gusta sentir mi verga hasta el fondo”, ella me contestaba “así, así papacito, métemela, no te pares”, solo vi como sus manos apretaban contra la colcha de la sábana.
Mi cuerpo sudaba copiosamente y el de ella también. Me cansé de penetrarla de esa manera así que me salí de ella y le dije “ahora te toca arriba”, me acosté en la cama y ella se colocó por encima de mí, pero antes de dejarla que se insertara mi miembro, bajé mi cara a la altura de su sexo y le volví a dar una mamada su vagina, le succionaba el clítoris, mientras con mi mano derecha le hundía un dedo en su ano, se empezó a mover su pelvis tratando de restregar su sexo en mi cara, yo no dejaba de utilizar mi lengua y de chupar su vagina hasta que se vino.
Se le puso la piel chinita, chinita y retiró su pelvis de mi cara, eso lo aproveché para acomodarme y hacer que ahora se insertara mi verga, comencé a moverme muy despacio, pues veía que se estaba recuperando de su orgasmo, luego sentí como poco a poco ella empezó a menearse a mi ritmo, le sobaba sus tetas, retorcía sus pezones, ella apoyaba sus manos en mi pecho y contoneaba sus caderas, así estuvimos buen rato, hasta que me dijo, “Quiero que termines en mi cara”
Yo ya tenía ganas de terminar así, que la hice que se me quitara de encima y se sentara el borde de la cama, yo me puse de pie enfrente de ella, me tomó del miembro y empezó a masturbarme, me daba pequeñas mamadas y no dejaba de sacudirme el pito, yo mientras le acariciaba las tetas y sus pezones, me besaba el pecho, hasta que le dije “me voy a venir”, me intensificó el masaje hasta que empecé a aventar chorros de semen, cerré los ojos y sentí como todos mis músculos se tensaron, me vine de una manera deliciosa, cuando abrí los ojos vi que toda mi leche la tenía en la cara, sacudía mi verga sobre sus mejillas, con todo mi semen embarrado.
“Que rico papacito, nunca había hecho esto, lo había visto en películas XXX, pero nunca habían terminado en mi cara”, “eres un amor”. Yo solo esbocé una sonrisa, por lo menos le había gustado. Me vestí de prisa, miré el reloj eran las 4 de la mañana. Me despedí, no sin antes advertirle que no había pasado nada, ella se sonrió y me dijo “no te preocupes, nadie sabrá nada”.
Me subí a mi auto y me fui a la casa, de regreso volví a ver de pasada a las prosti que seguían a un lado de la vinatería y solo me reí. Llegué a mi casa cerca de las 5 de la mañana, me acosté y me que bien dormido. La luz del sol me despertó, estaba todo adolorido, mi esposa no estaba ya en la cama, me levanté y fui al baño, mi esposa se estaba bañando, la saludé y me dijo uyyy, me duele la cabeza horrible, luego que te fuiste a dejar a Diana me quedé dormida, ni sentí cuando llegaste, ayer se nos pasaron la copas, Diana estaba muy tomada.
Yo solo me reí y le dije, tomate unas aspirinas y un té de manzanilla, yo voy a seguir durmiendo un rato más.
Autor: Gato Negro
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